miércoles, 6 de noviembre de 2013

Desafío Ultima Esperanza - Prólogo

Este Viernes partiré a Puerto Natales, Región de Magallanes, a vivir una aventura maravillosa:

Seré uno de los 700 participantes en el Desafío Ultima Esperanza (DUE2013), una carrera tipo Cross Country (en Mountain Bike), que une las Torres del Paine y Puerto Natales. Serán 90 kilómetros de caminos de ripio y senderos por la llanura patagónica, con paisajes maravillosos y un clima impredictible, donde el viento y la lluvia pueden llegar a ser literalmente infernales. Espero que los dioses patagónicos sean benignos con nosotros.

Imagen de MTB Patagonia, los organizadores.

Hace 14 meses, la bicicleta pasó de ser una muy esporádica afición, a pilar fundamental de mi vida diaria. Durante la semana es mi principal medio de transporte y durante los fines de semana, mi instrumento de libertad, lanzándome a lo bestia a recorrer senderos y bajar pendientes por los cerros. Efectos laterales son los 13 kilos de peso que ya he bajado y superar la maldita adicción a los 25 cigarrillos diarios que fumé por más de 25 años.




Foto MTB Patagonia
Como todos los proyectos que emprendo en mi vida, más que una afición, se transformó en una pasión.




Partida DUE 2012 - Foto MTB Patagonia

Para completar el Desafío Ultima Esperanza, he debido prepararme los últimos 6 meses. Además de los preparativos físicos y el entrenamiento, con el entrañable equipo de amigos con quienes decidimos emprender esta aventura, hay una serie de desafíos adicionales que deberemos enfrentar en los próximos 5 días. Y como todo proyecto, hay metas previas, durante y posteriores al evento en sí, que debemos planificar y resolver.

El primer desafío es llegar: viaje en avión y buses hasta Puerto Natales, a 3.207 Kms. de Santiago, incluyendo el transporte de bicicleta, repuestos, ropa, vituallas y adicionales.

El segundo desafío, es lograr colocarse en el punto de partida, entre más de 700 competidores.

El tercer desafío es terminar la travesía (con un tiempo entre 5 y 8 horas) superando 90 Km. de ripio, probable lluvia, mucho viento, rayos UV, con todos los músculos, manos, rodillas, cuello y espalda adoloridos y contracturados, no perderse, no tener problemas mecánicos y poder superar los muchos imprevistos.

El cuarto desafío es no caerse, no romperse nada, no tener lesiones y si tenemos algún accidente, que los daños sean menores.

El quinto es mantener el ánimo y disfrutarlo al máximo, sonreír todo el tiempo aunque tu cuerpo y tu mente te exijan abandonar, darnos ánimo entre los participantes, ayudar al que lo necesite.

El sexto es lograr atesorar algunos recuerdos, mentales y digitales, con las baterías suficientes, el storage adecuado, no romper el celular, la cámara y las memorias.

El séptimo desafío es lograr retornar a Santiago completos y con algún grado de dignidad, en otros 3.207 Km. de vuelta.

El octavo desafío, recién ahí, es tener alguna medida del tiempo a recorrer. Si el clima nos es favorable y llego a hacer menos de 6 horas, para un vejete como yo, sería un triunfo notable. Pero me da lo mismo. El solo hecho de llegar a la meta será un evento glorioso.

Espero con mucha fe que con mis amigos, logremos todos esos desafíos y celebrarlo en un gran Salud! a nuestro retorno.

Stay Tuned!!

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jueves, 9 de mayo de 2013

Mi bici y tu abuela ...

Hace un par de días, compartí en varias redes un video con una caída en bicicleta que tuve el Sábado pasado, en un descenso por La Pirámide (Cerro San Cristóbal, Santiago).

Y claro ... un tipo de respetables 46 años, ya entrado en canas, no debería estar haciendo ese tipo de locuras adolescentes.



Nunca he entendido bien esa regla, definida no sé cuándo y según no sé quién, pero la cosa es que el "no debería" definitivamente me irrita.

Como broche de oro, medio en broma, medio en serio, alguien comentó por ahí: "Se cayó el Tatita ..."

Así que decidí recapitular y descubrir qué estaba mal.

En Agosto del año 2012, estaba bastante stressado, buscando válvulas de escape autodestructivas, pesando 97 Kgs., la barriga creciendo, fumando más de 25 cigarros diarios, con altos niveles de azúcar en la sangre, impedido de subir 3 pisos de escaleras con riesgo de asfixia inminente, tosiendo durante todo el día, esclavo del auto, y sufriendo un enorme sentimiento de culpa por comerme una minúscula papa frita con un vaso de cerveza, además de gruñón e irritable. Un verdadero desastre.

Desde que retomé el gusto por la bicicleta a principios de Septiembre del 2012, he dejado de fumar, llevo más de 2.800 Kms. medidos y recorridos, he bajado 8 kilos, hago raids de hasta 60 Kms. sin mayores problemas, subo el cerro San Cristóbal sin paradas de descanso intermedias, he conocido muchos lugares maravillosos en Santiago y sus alrededores, disfruto la naturaleza, estoy muy poco stressado, salgo a pasear con mis hijos, mis niveles sanguíneos están todos OK, soy capaz de comer una parrillada completa o un par de hamburguesas grasientas con litros de cerveza y cero culpa, bajé gran parte de la barriga ... y como canta Freddy Turbina, las chicas se derriten cuando me ven pasar. ;-)




Así que digan lo que digan, la bici me hace bien, la disfruto, lo paso bien, me da salud.

Y tal como hago desde hace años, ahora es tiempo de empezar a definir metas y objetivos para los próximos 36 meses.

Stay Tuned!


P.S.: ¿Yo, Tatita? Tu abuela ... !!! :-)


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lunes, 4 de febrero de 2013

10.58

En este artículo les escribiré sobre un número muy personal, un número que sólo es mío: 10.58.

Para quienes estén intrigados, 10.58 no es una cifra de Budget, Pipe o Forecast, no es un presupuesto de Marketing, una meta del Scorecard o una parte de la cuota de mi RBI. 10.58 tampoco es la versión de un nuevo producto que lanzaremos este año o el precio sugerido de un SKU.

Lo más increíble de todo, es que siendo este número tan importante para mí, sólo tomé conciencia de su existencia y decidí apropiarme de él (en forma totalmente egoísta y exclusiva), 4 años después de haber llegado a Microsoft.

Para que no mueran de curiosidad, les contaré que 10.58 es la cantidad exacta de kilómetros que hay desde la puerta de mi casa, hasta la entrada del edificio Birmann. Ese es MI número personal: 10.58 (y sólo mío).

Es una distancia que he recorrido más de 1,800 veces en mi auto durante 4 años (ya sea de ida o de vuelta), en modo "piloto automático", fumando (cuando lo hacía, dado que ahora estoy "liberado" del cigarrillo), hablando por teléfono móvil o revisando correos en los semáforos en rojo (y a veces, todas las actividades anteriores, combinadas en forma simultánea).

Siempre la misma aburrida rutina , estresante y monótona. Tan monótona que jamás me preocupé por conocer la distancia que recorría, sabiendo que el tiempo de cada viaje, sería una lotería entre 30 y 90 minutos, compitiendo con centenas de autos en cada cruce, todos con cara de aburrimiento y nulas ganas de hacer amigos.

Pero algo cambió 4 meses atrás. Después de un par de tímidos intentos durante el fin de semana, y sintiéndome casi un Indiana Jones en su última cruzada, decidí recorrer en mi bicicleta esa "enorme" distancia entre mi casa y la oficina, al principio sólo para probar. Y descubrí que la ruta era bastante más segura y menos pesada de lo que parecía. Y aprendí a disfrutar esos 10.58 en bicicleta.

Por eso, para mí 10.58 es un número importante. Porque gracias a los 10.58 recuperé el gusto por disfrutar algunas cosas simples, que tenía muy olvidadas.

Esos 10.58 me gusta recorrerlos temprano por la mañana y avanzada la tarde, porque cada vez es una nueva experiencia. En esos 10.58 aprendí a recuperar algunos olores de la ciudad que tenía perdidos (el olor del pasto mojado, la comida de la tarde, las verduras de la feria), recuperé la sonrisa y el gentil saludo de buenos días entre dos desconocidos transeúntes en un semáforo (incluso de esa otra especie bípeda llamada "peatones"), conocí la sonrisa pícara de una adolescente que pasa ágil en su bicicleta con canastillo, a un gordito de lentes como yo.

Y claro, también he sufrido el acoso de automovilistas cuyo hobby es espantar ciclistas, la vergüenza y las molestias de alguna pequeña caída, o los insultos (a veces bien ganados) por pasar muy cerca de algún peatón.

A Chile le haría muy bien que cada uno conociera su número.

Seguiríamos siendo un país competitivo y que se moderniza, pero recuperaríamos el alma republicana de saludar a los vecinos, respetar los espacios del otro, dejar de lado las diferencias odiosas que a veces nos separan.

Así que sin más, los invito a que descubran SU número.

Porque el 10.58, ya tiene dueño. ;-)

Stay Tuned!

P.S.: Originalmente, este artículo fue escrito para el Newsletter interno "Conéctate" en Microsoft, de Febrero de 2013.

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