lunes, 4 de febrero de 2013

10.58

En este artículo les escribiré sobre un número muy personal, un número que sólo es mío: 10.58.

Para quienes estén intrigados, 10.58 no es una cifra de Budget, Pipe o Forecast, no es un presupuesto de Marketing, una meta del Scorecard o una parte de la cuota de mi RBI. 10.58 tampoco es la versión de un nuevo producto que lanzaremos este año o el precio sugerido de un SKU.

Lo más increíble de todo, es que siendo este número tan importante para mí, sólo tomé conciencia de su existencia y decidí apropiarme de él (en forma totalmente egoísta y exclusiva), 4 años después de haber llegado a Microsoft.

Para que no mueran de curiosidad, les contaré que 10.58 es la cantidad exacta de kilómetros que hay desde la puerta de mi casa, hasta la entrada del edificio Birmann. Ese es MI número personal: 10.58 (y sólo mío).

Es una distancia que he recorrido más de 1,800 veces en mi auto durante 4 años (ya sea de ida o de vuelta), en modo "piloto automático", fumando (cuando lo hacía, dado que ahora estoy "liberado" del cigarrillo), hablando por teléfono móvil o revisando correos en los semáforos en rojo (y a veces, todas las actividades anteriores, combinadas en forma simultánea).

Siempre la misma aburrida rutina , estresante y monótona. Tan monótona que jamás me preocupé por conocer la distancia que recorría, sabiendo que el tiempo de cada viaje, sería una lotería entre 30 y 90 minutos, compitiendo con centenas de autos en cada cruce, todos con cara de aburrimiento y nulas ganas de hacer amigos.

Pero algo cambió 4 meses atrás. Después de un par de tímidos intentos durante el fin de semana, y sintiéndome casi un Indiana Jones en su última cruzada, decidí recorrer en mi bicicleta esa "enorme" distancia entre mi casa y la oficina, al principio sólo para probar. Y descubrí que la ruta era bastante más segura y menos pesada de lo que parecía. Y aprendí a disfrutar esos 10.58 en bicicleta.

Por eso, para mí 10.58 es un número importante. Porque gracias a los 10.58 recuperé el gusto por disfrutar algunas cosas simples, que tenía muy olvidadas.

Esos 10.58 me gusta recorrerlos temprano por la mañana y avanzada la tarde, porque cada vez es una nueva experiencia. En esos 10.58 aprendí a recuperar algunos olores de la ciudad que tenía perdidos (el olor del pasto mojado, la comida de la tarde, las verduras de la feria), recuperé la sonrisa y el gentil saludo de buenos días entre dos desconocidos transeúntes en un semáforo (incluso de esa otra especie bípeda llamada "peatones"), conocí la sonrisa pícara de una adolescente que pasa ágil en su bicicleta con canastillo, a un gordito de lentes como yo.

Y claro, también he sufrido el acoso de automovilistas cuyo hobby es espantar ciclistas, la vergüenza y las molestias de alguna pequeña caída, o los insultos (a veces bien ganados) por pasar muy cerca de algún peatón.

A Chile le haría muy bien que cada uno conociera su número.

Seguiríamos siendo un país competitivo y que se moderniza, pero recuperaríamos el alma republicana de saludar a los vecinos, respetar los espacios del otro, dejar de lado las diferencias odiosas que a veces nos separan.

Así que sin más, los invito a que descubran SU número.

Porque el 10.58, ya tiene dueño. ;-)

Stay Tuned!

P.S.: Originalmente, este artículo fue escrito para el Newsletter interno "Conéctate" en Microsoft, de Febrero de 2013.

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