domingo 8 de agosto de 2010

Dos semanas "high tech" más allá del .cl

Las dos semanas previas las pasé en USA, asistiendo a las conferencias anuales más importantes y exclusivas para empleados de Microsoft.

La primera de ellas estuve en MGX (este año en Atlanta, GA), que es el encuentro anual de las áreas de negocio de Microsoft, con más de 14.000 asistentes. Una tremenda oportunidad para conocer, compartir experiencias y conversar con personas de todo el planeta, con todas nuestras diferencias raciales, culturales, políticas y de visión del mundo.

Y la semana siguiente asistí a TechReady, que es el encuentro de las áreas técnicas, en Seattle, WA, con más de 6.000 participantes. De paso, aproveché de conocer el Campus de Redmond (a 25 minutos de Seattle), al cual no había tenido la oportunidad de asistir.

Ambos encuentros tienen formatos similares, pero con enfoques diversos y un mayor o menor énfasis en ciertos tópicos específicos.

Partes el día a las 07:00 con un buen y fuerte desayuno, el cual siempre es una novedad, ya que terminas conversando en alguna mesa de los más diversos temas, con colegas de Europa del Este, Africa o Asia.

Y después una larga jornada de reuniones y charlas (jornadas que muchas veces se extienden por más de 9 horas), si algo de energía queda, sales a compartir una cerveza. Lo que es una verdad irrefutable, es que el gusto por la cerveza y el buen rock, traspasa todas las fronteras. :-) Pero la "jornada nocturna" es mínima, porque al día siguiente a las 06:30, debes volver a estar en pie y con las "antenas bien preparadas".

Las sorpresas son permanentes. Conocer los avances de las áreas de investigación de Microsoft Research en el desarrollo de nuevas aplicaciones, algoritmos, tecnologías, interfaces o modelos de interacción, que llegarán al mercado en un horizonte de 5 a 10 años, reafirman la Tercera Ley de Arthur C. Clarke:

"Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia"


Asistir a demostraciones en vivo de resultados de los laboratorios Microsoft Fuse Labs, que transforman los avances de investigación en soluciones innovadoras y que tendrán impacto directo en el "modelo de operación" del planeta en los próximos 3 a 5 años, es una dosis de adrenalina pura.

Y por último, disfrutar el privilegio de conocer en forma anticipada los productos que saldrán al mercado en los próximos doce meses, te permite anticipar nuevas ofertas de "valor" que ofreceremos al mercado. Para un viejo programador como yo, el poder conocer en forma directa e intercambiar opiniones con algunos de quienes diseñan las visiones o modelos, o que programan y construyen los "artefactos", es una gran experiencia.



Un aspecto adicional que impresiona, es la logística asociada a estos eventos masivos y que requieren una fina coordinación, más allá de una ejecución impecable. Asegurar para miles de personas en forma simultánea credenciales y material, transporte, acceso Internet, alojamiento, alimentación, seguridad, agendas actualizadas, información precisa, apego estricto a los horarios, reciclaje de basura, evaluación en línea de conferencias y charlistas. Infinidad de detalles.



Al final, te acostumbras a que "todo funcione" en forma impecable, siendo tu responsabilidad respetar las "reglas del juego" para asegurar que todo fluya. Y lo más relevante, los contenidos. Es difícil armar la parrilla personal de actividades, cuando debes asistir a un promedio de entre 5 a 6 conferencias diarias. Cuando no son acividades masivas, la "oferta" consta de más de 40 actividades simultáneas en un mismo horario, de las cuales hay a lo menos 5 o 6 que te interesan y en diversas dimensiones, incluyendo por ejemplo, análisis de lenguaje no verbal, estrategias de negocio en la Nube, programación avanzada en Azure, metodologías de diseño ágil de arquitecturas o modelos de identidad distribuida.

¿Vacaciones? En ningún caso, aún cuando lo disfruté mucho. Pero después de esas dos intensas semanas, si bien fue enriquecedor en lo personal y profesional, ansiaba volver a estar con la familia y poder descansar.

Sobre los contenidos y lo que aprendí, algo escribiré en el próximo tiempo. Hay temas "hot" de escala global y que ciertamente, si hacemos las tareas con tiempo en Chile, pueden generar interesantes oportunidades para nuestro país. El peligro es que si no los enfrentamos a tiempo, nos quedaremos rezagados en la competencia global entre países y nos deberemos resignar a ser "followers" permanentes. La buena noticia es que tenemos capacidades suficientes que nos permiten participar en estas conversaciones globales.

Intercambios de experiencia preofesional con colegas de diversas latitudes respaldan esa percepción. Un desafío (y por tanto, una oportunidad) es que somos un país pequeño. Nos debería costar menos "innovar" a una escala más pequeña. Pero también somos conservadores, por lo cual nos cuesta "hacer apuestas" de mayor envergadura y nuestra mirada generalmente se restringe a lo que podemos desarrollar dentro de nuestras fronteras.

Si queremos realmente dar un salto en el tema TI, debemos hacerlo con una mirada global, creyéndonos el cuento, creando y compartiendo visiones y dejando de lado discusiones pequeñas y torpes, en las cuales muchas veces nos entrampamos y sólo perdemos tiempo. Además de que muchas de esas conversaciones, ya están definitivamente obsoletas. Hace un par de años, incluso antes de entrar a Microsoft, ya las había definido como "añejas", previendo que el modelo de SaaS era el próximo salto evolutivo de la industria y que hoy en gran medida se refleja en los conceptos de Cloud. Pero en fin, como dicen en el campo, hay que arar con los bueyes que uno tiene.

En el próximo tiempo, feliz de compartir por acá o en conversaciones directas, sobre temas de La Nube, el próximo lanzamiento de Windows Phone 7 (que se viene espectacular!!!), Kinect y la revolución de las interfaces humano-computador (que será lanzado en Noviembre para la plataforma Xbox), el fenómeno de “Consumerization of IT” y muchos otros temas de gran interés, incluyendo políticas públicas para la Nube.

Mucho de lo que conocimos quienes asistimos es obviamente confidencial y siendo una compañía global, manejamos el mismo nivel de información que nuestros colegas de los mercados o países más "desarrollados". Y por ello, en eso me corresponde una gran responsabilidad. Pero algo siempre se puede contar, especialmente de lo que viene en el corto plazo y que podemos aprovechar para construir esas oportunidades ;-)

Por ahora, disfrutar la familia, volver a retomar el trabajo diario, ponerse al día con los pendientes y seguir avanzando.

Y un adicional "fuera de programa". Este corto video lo tomé en el Farmers Market de Seattle, en la entrada del primer local de Starbucks. Un contraste interesante haber estado durante dos semanas conversando de "alta tecnología" y "modelos globales de negocios", para también poder disfrutar unos momentos de música con elementos tan simples como una artesa, un palo y unas cuerdas. :-)




Stay Tuned!


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sábado 29 de mayo de 2010

Hablando con mi computador



Este es el primer artículo que escribo (en parte) usando la interfaz de reconocimiento de voz de Win7 en mi computador.

Al principio cuesta acostumbrarse a trabajar con nuestro computador en una forma distinta a la interacción "tradicional", usando teclado y mouse. De hecho, gran parte de los textos que estoy dictando, posteriormente los debo mejorar o corregir mediante el "método tradicional".

Pero incorporar esta tercera forma de interacción, indudablemente hace más eficiente mi trabajo de redacción, al menos del borrador de las ideas iniciales.

Como ven, mi tasa de escritura de artículos el último año ha sido bastante baja.

Aprovecho de agradecer los múltiples "reclamos" y "estímulos" de mis lectores frecuentes, exigiendo al autor "que se ponga las pilas". De verdad, Muchas Gracias! :-)


Eso en parte responde a la gran carga de trabajo que estoy teniendo, pero también a que he priorizado otras actividades personales. Pero ya estamos de vuelta.

Desde hace un tiempo estaba buscando algún mecanismo que me permitiera en forma más rápida hacer la redacción, al menos de los borradores de los artículos. Y a pesar de que recién activé la interfaz de voz esta tarde, estoy empezando a darme cuenta de que puede ser una herramienta bastante poderosa.

Ayer a través de Twitter, interactuando con varios amigos, recordábamos los viejos tiempos de los ’80 y nuestros primeros juegos de computador. Disponer de juegos como Prince of Persia, Tetris (la versión rusa) o The Ancient Art of War, mirado en retrospectiva, era un privilegio considerando los pocos recursos de procesador e interfaces monocromáticas (típicamente monitores ámbar o verdes).

Incluso antes, partimos con juegos mucho más básicos como Moria, versión que alguna vez jugamos en una VT100 con interfaz en curses para Unix.



Era un juego maravilloso, donde controlábamos nuestro héroe mediante complejos comandos en un modelo "cuadro a cuadro". Nuestro personaje era una arroba perseguida por ratones y gusanos, representados por r's y w's. Definitivamente, para esos juegos sí que necesitábamos imaginación, estimulada en gran medida por leer y discutir largamente en la Universidad las sagas completas de Tolkien. :-)

Me sigo asombrando de cómo los mecanismos de interacción con el computador avanzan a pasos más acelerados de los que alguna vez imaginé.

Y más temprano que tarde, cual James T. Kirk o Jean Luc Picard (dependiendo de si eres fan de Star Trek TOS o TNG), partiremos el día diciendo: "Computadora, qué tenemos hoy".

En Julio del año pasado, en el evento MGX de Microsoft en Atlanta, tuve la oportunidad de ver en tiempo real la interacción basada la interfaz Natal, que prontamente será liberada para Xbox.

Más allá del mundo de los juegos y el entretenimiento, cuando esa interfaz se integre al mundo de las aplicaciones y las empresas, abrirá un infinito mundo de posibilidades. Y esas son conversaciones de futuro, en las cuales espero tener la suerte de seguir participando.

Por ahora, voy a continuar en este proceso de mutuo aprendizaje. Por un lado, mi computador irá aprendiendo a reconocer lo que quiero expresar y por otro lado, yo iré aprendiendo a manejar en forma más eficiente y eficaz esta nueva forma de interacción.

Cuando vi este video por primera vez, me impactó en términos de lo que próximamente será nuestra interacción diaria con los computadores. Ese video es de Microsoft Labs y nos plantea una visión de lo que podremos disfrutar en diez o quince años más.




Lo interesante de ese video, es que todas estas tecnologías de una u otra forma ya están disponibles, y gradualmente están siendo integradas, acompañadas de la miniaturización y los avances en el hardware y dispositivos.

Al menos el primer objetivo que buscaba para activar el reconocimiento de voz, pienso que rápidamente lo voy a alcanzar.

Haciendo comparaciones, este artículo generalmente me tomaba unas tres horas en ser redactado, pulido y publicado. Aprovechando la nueva interfaz, lo estoy completando desde su redacción inicial y su publicación, en un par de horas, aún con los tropiezos iniciales. Notable!

Stay Tuned!

Fuente de la imagen del gato: Flickr de Violet Lilith


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sábado 30 de enero de 2010

Mi primer año en Microsoft

Hace pocos días cumplí un año en Microsoft. Y ha sido un buen año.

No ha estado exento de dificultades, temores iniciales, mucho trabajo y algunos sacrificios en el plano personal. Pero por lejos, el balance es muy positivo.

He aprendido mucho y de los más diversos temas, he sido recompensado acorde a mi esfuerzo y de diversas formas (mucho más allá de lo exclusivamente económico), he aumentado mis redes y fortalecido diversas relaciones, y he ayudado a crear impacto en mi país desde mi rol, siendo uno de los objetivos personales que me planteé cuando con Microsoft decidimos "mutuamente colaborar" a fines del 2008. :-)

Hoy puedo decir que estoy y me siento 100% integrado a la compañía, que soy un Microsoftie más.

Algunos podrán decir ¿cómo, después de 1 año recién se siente integrado?. El proceso de inducción debería ser mucho menor y desde el momento en el cual recibes tu “credencial”, ya deberías ser y sentirte miembro de cualquier compañía.

En lo formal es verdad, soy empleado Microsoft desde hace bastante tiempo y oportunamente recibí mi credencial, mis tarjetas de visita y mi certificado digital para acceder a los recursos de infraestructura y aplicaciones de la corporación. Pero más allá de la formalidad, sentirse parte "del equipo", ser "uno más" del team, es un proceso más personal y que hoy siento que he alcanzado.

Es difícil explicar la dinámica de trabajar en esta compañía.

El nivel de exigencia es muy alto, las metas son muy desafiantes y al principio parecerán siempre inalcanzables, el nivel de crítica y autocrítica es permanente y los valores de la compañía se viven en el día a día. La "cultura" de Microsoft es muy fuerte y la vivencia de los valores de apertura, autocrítica y responsabilidad, el asumir grandes desafíos sin temor a equivocarse, el respeto a la diversidad, el derecho a disentir e incluso decir que NO, son parte de nuestro "playbook".

También medimos todo. Nuestro día a día considera múltiples métricas, scorecards, procedimientos, herramientas. Pero lo que hace definitivamente distinta a esta compañía es su gente, la oportunidad de colaborar entre muchos, para transformar esos sueños y visiones en hechos reales.

Es cierto que también yo he aportado a Microsoft mi "historia", mis "vivencias", mi "experiencia", mis "sueños" y mi "conocimiento". Pero es como bailar un tango. Se hace de a dos, y en este caso, es una danza de "muchos", que son parte de mi gran equipo.

Otro de los aspectos que no deja de sorprenderme es sentir el impacto que la marca posee. Nos quieren o nos odian, muchas veces sin saber racionalmente por qué, pero son pocos los que son indiferentes a nuestra compañía. Ya estoy relativamente inmune a los chistes de pasarse al "lado oscuro de la Fuerza", e incluso, a mis cercanos le digo que ya llevo un año en Microsoft y todavía no huelo a azufre. :-)

Reconozco que es difícil a veces quedarse callado frente a la crítica fácil, desinformada y en muchos casos malintencionada. Microsoft es una compañía que evoluciona, que indudablemente a veces comete errores, pero también tiene múltiples y grandes aciertos. Pero el balance al fin del día, es muy positivo.

Por eso es que a muchos quienes a veces nos critican, les pido que tengan en cuenta que Microsoft en Chile no es exclusivamente una compañía internacional con sede en Seattle.

Microsoft en Chile es Eduardo, Marco, Víctor, Carmen Luz, Eugenio, Alejandro, Cecilia, Luiz Marcelo, Wilson, Rodrigo, Ximena y muchos y muchas más. No somos etéreos. Somos de muchos países (la diversidad cultural y de múltiples nacionalidades en esta empresa es muy alta), pero vivimos, comemos, dormimos y trabajamos en Chile. Y por ello, nos interesa que nos conozcan, que nos pregunten, que nos interpelen, que nos inviten, que reconociendo a veces nuestras legítimas diferencias, no nos quedemos exclusivamente en lo que nos separa y que aprendamos juntos a descubrir los múltiples espacios de colaboración, que por cierto existen.

Hoy yo trabajo en el equipo de Sector Público de Microsoft, donde somos responsables de la estrategia de negocios y la venta en Gobierno, Defensa y Seguridad Pública, Salud y Educación. Y es un área particularmente compleja por las restricciones de mercado, marco ético, preocupación por la privacidad, respeto a la ley, cumplimiento de políticas públicas, reglas de comportamiento, regulación, estilo, ritmos de negocio y procesos. Pero aún con todas esas complejidades, el poder al fin del día lograr el agradecimiento y lealtad de nuestros clientes, e impactar positivamente a centenas, cientos de miles o incluso millones de personas, en las iniciativas y proyectos que nos corresponde impulsar, es una gratificación que excede por lejos el cumplir exclusivamente con la responsabilidad laboral.

No sé en qué estaré en un año más en esta compañía. Uno de los aspectos que no me deja de sorprender es la dinámica y la reinvención permanente en Microsoft, como organización y a escala personal. Y surgen múltiples oportunidades para desarrollar una carrera acorde a tus competencias, conocimientos, intereses y posibilidades internas, por lo cual el camino es difícil de predecir. Existe también la posibilidad de que en un año más tampoco esté en esta compañía. Quién sabe. Sólo sé que después de este año, la misión de la compañía al menos para mí es una realidad: ayudar a que las personas y las organizaciones alcancen su máximo potencial.

Un par de grandes amigos con los cuales conversaba hace unos días, quienes tienen un nuevo proyecto y en el cual estoy convencido que con MS lograremos hacer grandes cosas, me decían que una característica mía es la pasión que pongo en los temas en los cuales trabajo. Es verdad. Me apasiono con lo que creo, hago e impulso. Pero eso solamente en la medida que identifico un claro interés de "colaborar" y espacios de "construcción de futuro". Por eso, la bajada de este blog no es gratuita: "trabajo en los temas que me gustan" y por ello, siempre doy gracias por ser afortunado en identificar o desarrollar los espacios que me permitan disfrutar lo que hago.

Por lo pronto, debo corregir varias cosas en el plano personal que en este año me ha sido difícil compatibilizar. Me he alejado de algunos espacios que en lo personal me "alimentan el espíritu", y por cierto me preocupan los comentarios de muchas personas cercanas, que dicen que Maz (o sea yo) está "muy ocupado", que está con "poco tiempo" para los amigos y los cercanos. Y tienen mucha razón. Por eso, es tiempo no sólo de "preocuparse", sino que también de empezar a "ocuparse".

En el corto plazo, la meta es retomar mi "deporte favorito": compartir un café o algún tipo de "bebida espirituosa" en una franca conversación, con algún grupo de amigos y cercanos.

En el resto, seguir navegando en las olas tecnológicas, motivado por una frase que escuché a un ejecutivo de Microsoft en una conversación más íntima, que fuera de contexto puede sonar "muy fuerte", pero que definitivamente construye estados de ánimo positivos para cualquier dimensión de nuestra vida: "Si estamos convencidos, estamos condenados al éxito".

Stay Tuned!

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lunes 7 de diciembre de 2009

El futuro de Chile será digital o no será.

Esta carta* es parte de una invitación de un grupo de ciudadanos, quienes estamos convencidos en la necesidad de reflexionar respecto de la sociedad que queremos. Esta es una provocación que compartimos con ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, en el contexto de la inminente elección del Presidente del Bicentenario de Chile.

Nuestro país ha madurado. A pesar de tener heridas no completamente sanas y traumas transversales en la sociedad, Chile ya no es el mismo de hace 30 años, tampoco es la misma sociedad esperanzada con el retorno de la democracia de 1990. Vivimos los temores del cambio de siglo y encaramos, a partir del 2000, una nueva ruta, con una visión ciudadana -quizás pretenciosa pero sincera-, abiertos a un cambio en la forma tradicional de hacer política que conocíamos y dispuestos a construir un futuro inclusivo.

Chile dejó de ser ese país aislado y provinciano. Cambiaron las premisas de las personas, de las familias, de las empresas, del Estado. El nuestro es hoy un país abierto al mundo como nunca antes lo había sido, y las tecnologías, la Red, la "convivencia en la nube", nos permiten emparejar la cancha y jugar en igualdad de condiciones a nivel global.

Quienes escribimos esta carta somos padres de una nueva generación, conectada con el mundo y atenta a las oportunidades que éste les ofrece. Nuestros hijos acceden a fuentes de información y conocimiento con una dinámica y velocidad que nos asombra, que en muchas ocasiones no podemos seguir y que debemos aprender a escuchar. Este mundo sin fronteras, móvil y accesible desde las pantallas, es el ambiente natural en el que, los nuevos emprendedores se proyectan para construir innovación, desarrollar capital humano y valor agregado al país de hoy y del futuro.

La generación que vivirá intensamente el bicentenario nos desafía a responder a las nuevas necesidades y demandas de nuestra sociedad. Creemos que la tarea prioritaria para Chile en los próximos diez años es convertirse en parte activa de la sociedad del conocimiento, aportando desde nuestra riqueza y diversidad cultural. Para hacerlo, tenemos las herramientas a nuestro alcance, pero necesitamos aprender a utilizarlas creativamente. Nuestra oferta educativa debe mirar como oportunidad y no como amenaza las competencias digitales y la mirada crítica de las nuevas generaciones, para construir una propuesta de calidad que considere las habilidades del siglo veintiuno como eje del curriculum del Chile del presente.

A esta generación tenemos el deber de entregarles un país con perspectiva, con visión de largo plazo y no con formato de borrador permanente. El concepto de cambio, tan utilizado en tiempos de campaña, pero tan olvidado en otros momentos, debe ser asimilado como una necesidad inmediata. Hoy el cambio es un estado permanente. Debemos avanzar en un proceso de sincerar lo bueno, lo malo y lo feo, independiente del origen o color de esas iniciativas.

Vemos como, a la distancia, países del primer mundo y otros que fueron similares a Chile crecen, impulsando grandes reformas y proyectos país, en los cuales la tecnología y su aporte son piezas fundamentales. En todos esos ejemplos, el Estado ha contado con una institucionalidad capaz, dotada de respaldo político y económico para encarar esta tarea, que acoge a múltiples sectores y lidera efectivamente con fuerza un proceso que nos tomará al menos diez años. Una institucionalidad que pueda definir y ejecutar una política pública de largo plazo, con capacidad de adaptarse a escenarios en permanente cambio y que no se redefina por completo cada vez que se produce un cambio de gobierno.

Nos referimos a la aplicación de la tecnología y su uso para el combate de la pobreza, palanca para una mejor calidad de vida y motor de desarrollo para que las personas accedan, entre otras cosas, a una mejor educación, mejor salud, mejor trabajo, promoviendo su capacidad innovadora y su mayor participación en todas las esferas donde su futuro se juega. Las cifras así lo indican. Según el Banco Mundial, un incremento de 10% de penetración de banda ancha genera en países como el nuestro un aumento del 1,38% en el Producto Interno Bruto. ¿Conocen nuestros economistas otro ejemplo similar? Otro modelo que el mundo nos reconoce pero que no hemos sido capaces de reproducir en otros ámbitos, es la plataforma de compras públicas Chilecompra, la cual permitió aumentar la participación de las pequeñas y medianas empresas en la compras del Estado a un 37%, más del doble de su participación en el resto de la economía. Pero pese a ello, según un estudio encargado por la Subsecretaría de Telecomunicaciones a la Universidad Alberto Hurtado, en 1 de cada 5 hogares del país no se ve valor a estar conectado a Internet.

No se trata de subirse a las modas tecnológicas de turno o a sus gadgets, sino de cómo nos integramos de manera inteligente y oportuna a la sociedad del conocimiento. Nos subimos muy tarde al tren de la Revolución Industrial, no nos perdamos esta nueva oportunidad. Y esta oportunidad es necesariamente digital. Sea cual sea el modelo de desarrollo, la visión de largo plazo, el sueño país que queramos construir, la dimensión digital estará en su centro. Pero a quienes firmamos esta carta nos convoca, por sobre todo, la posibilidad de construir un Chile con un acceso más equitativo a las oportunidades, y es quizá ahí donde la tecnología juega su rol más transformador, al democratizar de manera radical el acceso a la fuentes de información, de conocimiento, de creación de valor, de desarrollo personal.

Estamos ciertos que es posible. Los problemas de Chile tienen que ver con todas y todos. La mejor forma -quizá la única- de iniciar un camino hacia su superación es integrando de manera activa a la ciudadanía y su creatividad en el diseño de las soluciones que den respuestas a sus necesidades. En eso, la tecnología es hoy uno de los principales medios habilitantes. Algo que en la presente campaña para escoger al Presidente de Chile por los próximos cuatro años, parece no haber sido entendido. Hablamos de fomentar la capacidad de conversar de los ciudadanos a través de estos medios y, de parte de las autoridades, a explicitar su compromiso de escuchar, responder y finalmente actuar basados en lo que dichas conversaciones generen.

Por eso, al futuro Presidente de Chile, lo invitamos a cambiar la mirada, a refrescar la visión. Lo invitamos a asumir que el futuro de Chile será digital o no será, un futuro que se lo debemos a nuestros hijos.

Enzo Abbagliati

Patricio Astorga

Alejandro Barros

Hugo Martínez

Paulo Saavedra

Marco A. Zúñiga


(*) Este texto está inspirado en la Carta Abierta al Futuro Presidente, publicada en cuatro blogs españoles en marzo de 2008, y la Carta Abierta a Políticos y Candidatos "2.0", publicada por Paulo Saavedra en abril de 2008.

Fuente de la imagen: Flickr de f _ d a y


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lunes 26 de octubre de 2009

Mucho más que un cambio de logo

No pude dejar de sorprenderme cuando vi el comercial de televisión y los avisos en los diarios, anunciando el cambio de imagen corporativa: desaparece del mercado chileno el logo y la marca Telefónica, para ser reemplazado por la marca Movistar.

Hace un tiempo se había anunciado la fusión de los diversos negocios bajo una única matriz, pero personalmente, no esperaba que el cambio terminara siendo tan profundo ni tan rápido.

Hace 10 años yo trabajaba en CTC (la "antigua" Compañía de Teléfonos de Chile) como director de e-business. Y me tocó vivir en forma interna el cambio de imagen desde CTC hacia Telefonica CTC.

Más allá del natural impacto y la logística necesaria para cambiar de un día a otro la imagen corporativa (entre muchas otras cosas, señalética en las calles, dominios en Internet, tarjetas de visita y logos en papel impreso), el cambio del cual fui partícipe fue principalmente cultural.

Internamente, para quienes trabajábamos en CTC, el cambio significó aprovechar, entender y en algunos casos aceptar con resignación, que una compañía local como CTC pasaba definitivamente a formar parte de una Corporación internacional. Y eso obviamente tiene muchas consecuencias.

Pero creo que este nuevo cambio es mucho más profundo.

Telefónica Chile (perdón ... ahora Movistar) con este cambio anuncia que es una empresa de la convergencia. Pasa a ser una compañía única integrada en el mercado TI. Y eso por cierto que es un cambio mayor, fuente de desafíos y grandes oportunidades.

Sin duda, este cambio no está aislado y ni será exclusivo de Chile. Representa un cambio estratégico importante del grupo Telefónica. Y después de hacer una rápida revisión en los otros sitios de Telefónica en Latinoamérica, veo que por el momento el cambio es sólo local.

Creo que hay varios factores que hacen que Chile haya sido seleccionado como "piloto" para este cambio, el cual tarde o temprano, será global. Y desde ahí, podemos sacar una importante lección.

Lo primero es que somos un mercado mucho más pequeño y por tanto el cambio es más controlable. Esto permite probar ciertas estrategias más arriesgadas y aprender de los errores, los cuales de existir, pueden "no ser tan grandes". A la larga, será un gran aprendizaje.

Además, dado que en Chile si bien la política tiene un impacto importante en los aspectos normativo regulatorios, somos un país bastante más ordenado que otros países en los cuales Telefónica opera. Nuestra "estabilidad" permite al menos disminuir la incertidumbre política, que en otros mercados es mucho más compleja de predecir o controlar.

En los aspectos de negocio, tenemos un mercado que se está moviendo muy rápido y que requiere respuestas de las compañías, si no desean ver afectadas sus posiciones relativas.

Aparecen nuevos actores, como la entrada del consorcio liderado por PacketOne que hizo su "flamante entrada" en la licitación de banda ancha rural y que todavía es una promesa pendiente. ENTEL sufre profundas modificaciones internas, reorientando su negocio a ser un "integrador de servicios TI", lo cual incluye la compra de empresas como CIENTEC. Claro, con una fuerte presencia regional y con mejoras en sus resultados, especialmente de satisfacción de clientes, sigue siendo un jugador de segunda liga en el negocio móvil en cuanto a participación de mercado, pero se perfila como una "promesa de futuro". Telmex profundiza su presencia en nuevos segmentos. VTR profundiza la oferta para el hogar con "paquetes de servicio" integrando capacidades como Bazuca.

Por ello, es natural que en algún momento, Movistar (ex-Telefónica CTC) debía responder, aprovechando su presencia y las capacidades distribuidas entre sus diversas filiales. La pregunta era cómo.

Movistar ahora apuesta por la convergencia y la innovación.

En cuanto a la convergencia, no deja de ser sintomático que en todas sus piezas publicitarias, Movistar ahora haga explícita la oferta de TV Digital, Banda Ancha (ojo que sin diferenciar entre "cables" o "formas inalámbricas") y la tradicional Telefonía Fija.



Eso indica un importante giro estratégico global y particularmente un recambio de la plana ejecutiva, con líderes capaces de comprender las nuevas dinámicas del mercado.

Ya escribí en su oportunidad sobre algunos desafíos que enfrentan las Telco. Y claramente podemos prever que la convergencia pasará a formar parte fundamental no sólo de la estrategia sino que también de la imagen integrada. Todos estos cambios, a pesar de que esta integración fue resistida durante muchos años por alguna parte de las planas ejecutivas de las verticales de diversas Telco (incluyendo por cierto la propia Telefónica).

En cuanto a la innovación, Movistar está "aprendiendo a trabajar con otros", especialmente innovadores y emprendedores.

Esta política se refleja en iniciativas como el concurso de Planes de Negocio Movistar Innova (www.movistarinnova.cl). Siendo franco, el impacto en términos de ingreso y nuevos negocios para Movistar de estas iniciativas, es mínimo.

Pero obliga a generar nuevas prácticas internas, a abrir nuevas conversaciones y comprender que en el mundo de la convergencia y la innovación, el éxito futuro pasa por aprender a colaborar con actores de diversos tamaños y capacidades. Y quién sabe. En estos espacios de innovación, nunca sabremos si surgirá una "esmeralda perdida". La única forma de descubrirlo, es explorando estas tierras desconocidas. Y la exploración en sí, per se es un valioso aprendizaje.

En el marco global del emprendimiento, indudablemente estas iniciativas son un aporte. La oportunidad para emprendedores de aprender a generar prácticas y modelos de negocios con el respaldo de un actor incumbente en alguna industria, es una práctica que no sólo debemos apoyar, sino que estimular para que otros la sigan.

Por ello, en el marco de Movistar Innova, la semana pasada me pidieron que volviera a dictar una conferencia para esos nuevo emprendedores, la cual gustosamente acepté dar. El foco de mi conferencia fue presentar algunos modelos de negocios (nuevos y antiguos) en el mercado de las telecomunicaciones, cifras del mercado y especialmente, el modelo de convergencia de las 3 pantallas (TV, Dispositivos Móviles y Computador).

No sabía del cambio de imagen corporativa de Movistar al momento de dictar la conferencia. Y por cierto que en cierta forma, fue "premonitoria".

Por último, el momento político en Chile para hacer este cambio es el adecuado para una compañía como Movistar. El próximo cambio de Gobierno y de autoridades, provoca un natural congelamiento en ciertos niveles de decisión y el foco está en otros ámbitos, por lo cual estos cambios pasan "más inadvertidos", especialmente para los reguladores.

En todo caso y como ciudadano, no veo muchos riesgos en este caso, ya que el cambio explicita una situación de mercado que por defecto se está dando, en términos de la integración vertical de la oferta. Esta integración vertical de la oferta de las Telco es un tema mundial que no se puede negar. Y en ciertos casos, el colocar barreras adicionales puede redundar en frenar condiciones de desarrollo que pueden ofrecer nuevas oportunidades. Pero en todo caso, por la participación de mercado que Movistar posee en las diversas verticales y ahora en forma integrada, no se puede dejar de observar, por el impacto transversal que posee.

En la práctica, creo que una de las lecciones importantes que podemos sacar de este cambio de Movistar y la elección de Chile como "piloto", es identificar una oportunidad país.

¿Por qué no pensar a Chile como un gran "laboratorio de pruebas" para la convergencia y la innovación mundial, desarrollar políticas públicas en esa dirección y explorar modelos de colaboración púlico-privada que implementen esos acuerdos globales?

Una de las debilidades reconocidas en nuestro país y que impiden un rápido crecimiento de nuestra industria TI, es nuestro tamaño.

Pero esa debilidad, junto con la fortaleza de la estabilidad, permiten posicionar a nuestro país y sus mercados internos, especialmente para empresas innovadoras del mundo TI. Y cuando hablo de"mercados internos" no sólo me refiero a Santiago y la Región Metropolitana, sino que poseemos una amplia diversidad y cobertura territorial, y realidades locales muy particulares que la hacen interesante para probar modelos específicos.


Esta idea no es nueva y muchos la hemos planteado desde hace tiempo en diversos espacios, pero se fortalece con ejemplos como el de Movistar que hemos analizado.

¿Qué nos falta?

Encantar especialmente a los niveles de decisión política para el diseño de las políticas públicas adecuadas y el compromiso de empresarios y emprendedores para realizar las inversiones adecuadas.

Quién sabe. Quizás parte de nuestro sueño país y una imagen para posicionar a Chile sea "el piloto de pruebas ideal para la convergencia".

Stay Tuned!

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miércoles 5 de agosto de 2009

Distracciones productivas

Soy hiperkinético. Desde muy pequeño.

Afortunadamente, cuando era niño no existían los remedios "mágicos" como el Ritalin o las sesiones infinitas de psicopedagogía. A lo más, los niños que éramos hiperactivos, pasábamos por ser "niños inquietos" y apelábamos a la infinita paciencia de padres, profesores, tías, abuelas, parientes y amistades. Una pelota y una bicicleta bastaban.

Y era frecuente desaparecer de casa por 5 o 6 horas seguidas durante las tardes, revolucionando otros entornos domésticos.

Hoy en día, soy igual de hiperkinético.

Es difícil que pase más de 1 hora continua en mi puesto de trabajo en la oficina.

Si bien tengo múltiples formas electrónicas para comunicarme con colegas y colaboradores, prefiero levantarme de mi silla, ir al lugar de los otros y conversar en persona. Por eso, el teletrabajo no siempre me es cómodo, porque el toque personal lo considero importante en el día a día.

Pero hay una situación particular donde la "prisión física" me obliga a buscar otras formas para eliminar los excesos de energía, especialmente cuando atenta contra mi concentración: durante las teleconferencias, audioconferencias o conference call.

El punto es que equivocadamente, uno cree que durante una audioconferencia, se puede adelantar otros trabajos en el computador personal y que no estén relacionados con el tema de la “reunión virtual”.

Después de todo, el único vínculo con los otros participantes es a través del audio común, por lo cual nadie ve lo que estás haciendo en tu espacio propio. Y por ello, surge la tentación durante estas reuniones virtuales, de "aprovechar el tiempo" para revisar un documento, armar una presentación o responder correos electrónicos.

El resultado es que ninguna de estas cosas las puedes hacer bien en forma simultánea, porque generalmente son de contextos muy distintos.

Por tanto, no sólo eres improductivo por tratar de multiplexar tu concentración: peor aún, puedes cometer errores importantes por la falta de atención. Y eso sí que puede tener consecuencias bien complicadas.

Así que por lejos la mejor opción, es concentrarse exclusivamente en lo que corresponde: la Conference Call.

Pero en este caso y con mayor razón, surge nuevamente el problema de la "prisión física".

En muchos puestos de trabajo en Microsoft y otras corporaciones con trabajos intensivos de "coordinación virtual", siempre encontrarán pequeños juegos, de diversos tipos y formas: puzzles, juegos de ingenio, piezas encajables, pentominos, armables magnéticos y múltiples otros artefactos de escritorio, los cuales ayudan a realizar labores manuales simples y mantener la concentración.

Aunque suene paradojal, son pequeñas distracciones físicas, cuyo objetivo es mejorar la productividad virtual.

Aprovecho de pasar el dato, por si están buscando alguna idea de regalo futuro para Maz. Y por cierto, el merchandising inteligente, siempre será bienvenido. ;-)

Stay Tuned!

Fuente de la imagen: Publiblanes


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lunes 3 de agosto de 2009

Memorias de un hacker retirado

Recuerdo mis primeros intentos por desentrañar los misterios de los computadores y la programación, en el lejano 1982. Mi primer compañero fue mi viejo y querido VIC20.

Obviamente, yo era de la hermandad de los fanáticos de Commodore. Y hasta el día de hoy, todavía mantengo largas discusiones con viejos camaradas, sobre cuáles eran los líderes de los primeros microcomputadores para el hogar.

Nunca llegaremos a una conclusión definitiva.

Commodore, Sinclair o Atari, todos con su legión de apasionados defensores y furibundos detractores, plenos de argumentos teñidos por la pasión.

N. del A.: Parece que desde los orígenes del mundo digital, el fundamentalismo forma parte de nuestra cultura.


Mi VIC20 tenía la fabulosa cantidad de 4.096 bytes de RAM (4 Kilobytes ... término que las nuevas generaciones no conocen).

En ese VIC20 aprendí los primeros vericuetos de la programación en BASIC y nació mi amor por transformar una abstracción en código fuente. A través de la animación de sprites, extensiones a la ROM y programación de rutinas de aceleración gráfica, conocí la simpleza y potencia de la fuerza bruta del lenguaje de máquina, la sutileza en el uso de un JMP condicional y la precisión necesaria para hacer un shift de bits en un registro.

Pero mi vida cambió radicalmente, cuando mis padres me pudieron comprar un Commodore 64.

Un nuevo y fabuloso equipo, que seguía conectando en largas veladas nocturnas al TV "en colores" del living de mi casa.

Siempre hemos escuchado que mirar TV excesivamente cerca, hace pésimo para la vista. Claramente, las largas jornadas de 6 o más horas, a una distancia de 35 o 40 centímetros de la pantalla del televisor, programando a punta de peek y poke, son un importante antecedente para mi temprana miopía.

A pesar de tener buses de 8 bits, el C=64 direccionaba hasta 64 Kb. La ROM/BIOS ocupaba sólo 8 Kb., por lo cual el C=64 me ofrecía ahora la fabulosa cantidad de 56 Kb de RAM, disponibles totalmente para mí.

Y permitía hacer maravillas, como ejecutar ese maravilloso juego llamado Ghosts & Goblins.



Así continué aprendiendo y experimentando, hasta que el año '86 tuve mi primer PC en casa.

Un "monstruo" con un procesador 8088 con 768 Kb de RAM (768 = 640 + 128, los geeks entienden por qué :-) y la increíble cantidad de 30 Mb en disco duro.

Cada vez que partía, ese computador con sus vibraciones y crujidos me recordaba el motor de un viejo refrigerador.

También en esa época, alrededor del '86, tuve la oportunidad de poseer un modem de 1.200 bps., aún cuando ciertamente no tenía muchos "nodos remotos" con los cuales aplicar mis nuevas "capacidades telemáticas".

Mi principal actividad remota era conectar mi ruidoso computador, a unos pocos BBS chilenos, participando de las primeras comunidades digitales locales. Incluso en algún momento, recuerdo haber levantado un servidor Wildcat, pero las continuas llamadas telefónicas recibidas en mitad de la noche, hicieron que mis padres rápidamente prohibieran el nuevo hobby.

Eran los tiempos donde debíamos aprender obligadamente las diferencias entre E-7-1 o N-8-1 para una emulación de terminal, y nos sabíamos de memoria los comandos y argumentos Hayes para configurar un módem (recordar un ATDTX3S0=0 me sirvió muchísimo hace unos días ...:-).

Esto de la paridad par o impar era particularmente importante, cuando nos conectábamos a la U para emular un IBM 3270 (que obviamente era MUY distinto de una emulación VT100, para conectarse a una VAX o un equipo Unix). Y aprendíamos con dificultad la diferencia entre la codificación EBCDIC y ASCII.

Ahí, en esos primeros tiempos, aprendí la importancia de la interoperabilidad, más allá de la teoría.

Eran buenos tiempos, donde nos rebuscábamos la mejor forma para poder acceder a ese gran banco de software llamado SIMTEL, ya fuera por una BBS potente o a través de una conexión a BITNET.

Más de alguien aprendió (después de quebrarse la cabeza) que XModem era un protocolo engañoso (porque modificaba los archivos recibidos), alabamos la flexibilidad de YModem y la capacidad de restauración de ZModem. Estos protocolos no sólo los usamos, sino que también los programamos y modificamos, adaptando el modelo de administración de ventanas y puntos de restore para diversos proyectos locales.

Y definitivamente nos graduamos de magos, cuando logramos completar una sesión de transferencia multiplataforma mediante Kermit.

En esos tiempos, lograr transferir un archivo de 150 Kb. era más preciado que un diamante. Y durante los 30 minutos o más que duraba una simple transferencia (en esos tiempos sí que había latencia), rezábamos para que no se cayera la sesión.

La experiencia de esos años austeros, en los cuales debíamos aprovechar al máximo cada bit disponible, me ha servido mucho y en diversos contextos.

Recuerdo un complejo proyecto a principios de los '90, en el cual todos esos conocimientos de hacker, los incluimos en un sistema distribuido de alta disponibilidad, que combinaba computadores clientes con 1 Mb de RAM, procesos residentes con corrutinas bajo DOS e interfaces usuario en Clipper orientado al objeto, una arquitectura fault tolerant sobre 3 nodos servidores VAX/VMS espejados en tiempo real, dispersos geográficamente y conectados sobre redes X.25, con anchos de banda de 64 Kbps. En ese sistema, diseñamos y programamos desde el más mínimo bit hasta los procesos de sincronización en tiempo real. Eran buenos tiempos.

Cuando estuve a cargo de Cybermarket en 1997 y montamos el primer mall virtual en Chile, en una operación de Comercio Electrónico pero "de verdad" (ofrecíamos un mix de 44.000 productos en 4 rubros, incluyendo lechugas, martillos, azúcar, destornilladores y crema facial), definimos algunos criterios de uso de recursos, tiempos de respuesta y usabilidad, que como responsable tecnológico consideré en ese tiempo como "intransables", con el pesar del equipo de implementación.

Cybermarket debía cargar las páginas en los browser de los clientes, en un máximo de 7 segundos, considerando transferencias con un ancho de banda de 14.4 kbps. y sin exigir capacidades de procesamiento de Javascript en el lado cliente. Y por cierto, con esas estrictas definiciones, problemas de interoperabilidad no teníamos.

Fue difícil lograr cumplir con esas duras condiciones. Pero hace más de 12 años, implementamos un sistema de e-commerce con algunos servicios que incluso hoy podrían aparecer como avanzados, porque nos preocupábamos más de la funcionalidad y usabilidad, que de los "bells & whistles" de las interfaces.

Probablemente, si no hubiera aprendido en mis primeros tiempos en un entorno de "carencia digital", habría sido más derrochador durante mi carrera profesional.

Pero en los momentos difíciles no transé y resistí la tentación de la abundancia. Y fue bueno no transar, motivo por el cual varios de esos proyectos fueron exitosos y tuvieron una larga vigencia.

En estos nuevos tiempos de "abundancia", ser un "avaro digital" sigue siendo una buena actitud.

Me sorprende ver cómo algunos nuevos arquitectos y diseñadores, consideran que el "ancho de banda" es cuasi ilimitado, el almacenamiento infinito, la disponibilidad continua, el hardware infalible. Y formados en la "abundancia", diseñan servicios, modelos, negocios, considerando un pool ilimitado de recursos.

Hoy declaro formalmente que soy un "hacker retirado", que se dedica a tomar litros de café conversando sobre el diseño de modelos de negocios y de servicios, y que lo más complejo que programo, son las reglas de distribución de mis correos electrónicos.

Pero a la luz de la experiencia, mi única y principal recomendación a los nuevos programadores (teniendo sólo algunos de ellos los antecedentes suficientes para ser llamados "arquitectos"), es que sean siempre .. unos "avaros digitales". :-)

Stay Tuned!

Fuentes de las imágenes: Wikipedia


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