domingo, 29 de octubre de 2006

Recursos públicos para el Emprendimiento

Otra categoría de fuentes de financimiento para un emprendimiento son los Recursos del Estado.

La buena noticia es que existen múltiples fuentes de recursos públicos que potencialmente pueden ser un importante apoyo para el emprendimiento.

Pero hay un par de malas noticias ...

  • Los recursos públicos son siempre escasos, especialmente "dinero"
  • Los recursos generalmente llegan mucho después de cuando realmente se necesitan
Por ello es relevante saber el "cuándo" y el "cómo", no sólo el "qué" y el "cuánto". En el caso de emprendimientos empresariales, se debe evitar que el inicio del proyecto o su realización, dependan de la disponibilidad (a veces incierta) de los fondos públicos.

Quiero reiterar que las empresas deben ser capaces de partir y desarrollarse a partir de iniciativas y recursos privados (indudablemente con un capital inicial), y no pueden depender de "dinero gratis caído del cielo" proveniente del Estado. No obstante, si como parte del desarrollo del proyecto podemos obtener fondos públicos que apoyen a nuestro emprendimiento, bienvenidos sean.

En este post analizaremos potenciales fuentes de financiamiento del Estado y recursos públicos a los cuales se puede acceder, en forma independiente del rol del Estado como cliente de nuestro emprendimiento (que es una categoría distinta y que analizaremos más adelante, ya que posee un "ciclo de venta" muy particular).

El aporte en recursos financieros (dinero, $, plata) del Estado y los fondos públicos asociados al emprendimiento, corresponde a "subsidios". Diversos instrumentos combinarán distintas proporciones entre el aporte del Estado y los recursos que el equipo emprendedor comprometa.

Mi opinión es que los Fondos Públicos no deberían ser una fuente importante de financiamiento para la partida de las empresas. Pero en el mediano y largo plazo, y especialmente en economías emergentes como las latinoamericanas (y por ende la chilena), bien administrados y planificados, dichos fondos pueden ser un importante apoyo para el fortalecimiento empresarial y la expansión comercial.

Nota: Para mis múltiples lectores fuera de Chile, las disculpas anticipadas ya que el resto de este post se enfoca principalmente a las políticas y modelo de desarrollo chilenos. Gracias!

Subsidios 100%

Subsidios que cubran el 100% de los recursos necesarios son muy escasos, de montos pequeños y generalmente asignados a personas.

Becas

En las "becas", el "beneficiario" es una persona natural y que a cambio del financiamiento recibido (generalmente para actividades o fines académicos), de alguna forma hace un retorno mediante un aporte a la sociedad. Un ejemplo es el tiempo que un académico compromete en una institución universitaria haciendo docencia y/o investigación, después de recibir una beca para un post-grado o especialización internacional. Este tipo de instrumentos difícilmente pueden ser aprovechados en un emprendimiento.

Capital Semilla

Un mecanismo que el último tiempo en Chile ha permitido apoyar diversos emprendimientos en su etapa inicial, es el Capital Semilla, que corresponde a aportes para las etapas de estudio, pre-factibilidad o puesta en marcha.

En los últimos dos años se ha hecho un esfuerzo importante desde CORFO en aumentar los montos y en simplificar los trámites de postulación, tema sobre el cual he sido particularmente crítico. Si bien persisten problemas en cuanto a la falta de predictibilidad como el tiempo en el cual finalmente llegan los fondos, creo necesario reconocer que el sistema se ha ido perfeccionando.

Subsidios Parciales

Aquí la lista es larga y este artículo no pretende ser una detallada exposición de fuentes y organismos, a los cuales se puede acceder rápidamente vía Internet con una breve investigación.

En estos subsidios, el Estado (o los Fondos Públicos) realizan un aporte como contraparte de la inversión o compromiso de recursos que realiza el sector privado (los emprendedores).

En ciertos casos, si el privado pone 1, el Estado pone 1. En otros, si el privado pone 2, el Estado pone 1. Es importante destacar que "lo que pone el privado" es relativo, ya que su aporte es una combinación de aportes pecuniarios (dinero) con otros aportes no pecuniarios (horas de trabajo, infraestructura física, máquinas, experiencia, materiales, etc.). En cambio, el Estado pone directamente $$$, contante y sonante. Por tanto, la mejor combinación para diseñar un proyecto basado en subsidios, es maximizar el aporte gubernamental (en dinero) por la vía de maximizar la valorización del aporte no pecuniario, optimizando el aporte pecuniario del emprendedor.

Las razones tanto políticas como económicas detrás de estos modelos son variopintas y no vale la pena discutir su pertinencia o impacto. El tema es que dichos instrumentos existen, y la idea es ver de qué forma se pueden aprovechar y de la mejor forma para nuestro emprendimiento.

Haciendo una lista resumida de algunos ámbitos de desarrollo empresarial en los cuales se pueden aprovechar efectivamente fondos públicos en Chile, podemos indicar:

Faltan muchos otros instrumentos sectoriales o específicos, que dependerán del emprendimiento particular.

En cuanto al futuro, hay que ver el cómo serán implementados los recursos frescos disponibles producto del Royalty minero y los altos precios del metal del Cobre en los próximos años. Es de esperar que se diseñen instrumentos y se implementen las políticas adecuadas, y que nuestro país requiere en forma urgente.

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sábado, 9 de septiembre de 2006

Filántropos y mecenas

En el artículo previo, identificamos algunas potenciales fuentes de financiamiento o recursos para nuestra idea de emprendimiento.

Vamos a partir analizando los "filántropos y mecenas".

En esta categoría podemos identificar a una serie de agentes privados, quienes realizarán aportes a un emprendimiento, sin esperar una recompensa directa o inmediata (a pesar de muchos detractores que se concentran exclusivamente en criticar potenciales beneficios tributarios asociados a la filantropía).

Algunos mecenas o filántropos son millonarios famosos:

Pero también podremos encontrar muchos otros mecenas que en forma desinteresada estarán dispuestos a colaborar con nuestra idea (no siempre con dinero), pero sí con otros recursos valiosos, como tiempo, experiencia, conocimiento y redes:
  • Amigos y conocidos quienes nos regalarán su tiempo y nos darán su opinión desinteresada
  • Instituciones interesadas en fomentar el emprendimientos tecnológico (con servicios de mentoring y tutorías), tales como CEO, Octantis, VentanaUC, ChileEmpresario, Santiago Innova o Endeavor
  • Empresarios y otros emprendedores, gustosos de compartir sus experiencias (actitud siempre gratificante de los buenos empresarios)
Algunas de estas iniciativas tendrán modelos más complejos (por ejemplo las incubadoras de empresas), que pueden incluir un involucramiento mayor en el emprendimiento, pero variará caso a caso, en función de la evolución natural de cada proyecto.

La recomendación en este caso es ... pedir y aprovechar toda la ayuda disponible en las etapas tempranas. Todos los casos mencionados en esta categoría serán un buen apoyo.

En las primeras etapas de un emprendimiento, más que dinero, lo que necesitamos es lograr la mayor precisión posible, ser capaces de resistir todas las críticas posibles, acumular la mayor cantidad de experiencia, diseñar con la mayor precisión, prepararse para diversos escenarios. Y en eso, filántropos y mecenas son un buen apoyo.

Pidiendo Dinero

Una de las ventajas de los Mecenas o Filántropos es que están dispuestos a regalar su dinero por una buena causa. Pero cuidado ... no son inversionistas de riesgo ... muy por el contrario ... quieren un 100% de seguridad en términos del retorno de su inversión. Es decir, que claramente se cumplan los objetivos sociales planteados.

Obviamente, queda fuera de esta categoría de inversionistas un emprendimiento que tenga por objetivo que el equipo emprendedor a su vez se haga millonario ... (por muchas promesas de que esa inversión generará en el futuro nuevos filántropos :-)

Por ello, la solicitud de recursos financieros a los mecenas o filántropos se restringe a dos tipos:
  • Recursos de Inversión una vez: Para la puesta en marcha del emprendimiento (generalmente proyectos que tienen un inicio y un término muy claros, y objetivos precisos).
  • Recursos de Operación: Para la "vida futura" del emprendimiento (proyectos permanentes con infraestructura operacional continua).
Un criterio fundamental es asegurar la viabilidad y sustentabilidad futura del proyecto. Idealmente el proyecto debería ser capaz de generar recursos propios, que disminuyan o incluso hagan innecesario el aporte de recursos externos y permanentes (del bolsillo del filántropo). En ese caso será más simple la búsqueda de financiamiento nacional o internacional, sobre la base de una buena presentación y un diseño altamente profesional (que por si acaso, es bastante más que 2 slides simples con una idea básica y que revolucionará la sociedad).

El comentario previo no es gratuito. He tenido el infortunio de ver en muchas oportunidades emprendimientos sociales que buscan apoyo financiero llenos de buenas intenciones, pero con un desarrollo que muestra un nivel de análisis mínimo y falta de capacidad del equipo. Un emprendimiento social exige niveles de diseño y aseguramiento incluso superiores a un emprendimiento empresarial (donde el retorno es poporcional al riesgo y permite apuestas mayores).

Por ello, es más fácil obtener recursos de un filántropo para montar un taller de carpintería al interior de una cárcel, que permita la compra de maquinarias, capacitar a los reclusos y que a partir de las ventas futuras genere más trabajo, aumente la capacidad de producción y ayude a la reinserción social.

Un proyecto para la habilitación de un comedor infantil en una población pobre y de escasos recursos, sin planificar el cómo se obtendrán los recursos permanentes para la compra de los alimentos, es un proyecto de poca viabilidad y difícilmente logrará financiamiento.

Aprovechando el viejo aforismo, es más fácil conseguir recursos de un filántropo para financiar la adquisición de cañas y no para la compra continua de pescado.

Para concluir, los invito a leer la historia de Ernesto Goerzen, un empresario paraguayo quien con apoyo de la Fundación Avina logró un proyecto de emprendimiento social que terminó siendo ... un buen negocio para todos.

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sábado, 2 de septiembre de 2006

Recursos para Emprender

Los seres humanos tenemos ciertas necesidades y hábitos recurrentes, como alimento, salud, transporte, descanso, diversión, educación y varios otros, que obligatoriamente debemos financiar, si queremos mantener activas nuestras funciones vitales.

Si además hemos sido "infectados" con el virus del emprendimiento, llevar a cabo una idea de negocio tecnológico o poner en marcha una empresa de servicios tecnológicos, requiere de muchos recursos. Incluso un investigador que decida dedicarse a la ciencia pura en un laboratorio, deberá lidiar con sus necesidades personales básicas y obtener los recursos mínimos que le permitan desarrollar su labor.

En post anteriores he revisado conceptos sobre la génesis de una idea de negocio tecnológico, y he sido recurrente en recomendar el primer test ácido o barrera que cualquier emprendimiento debe pasar: el elevator pitch test.

Requisito fundamental para asegurar nuestro emprendimiento, es identificar quién o quiénes estarán dispuestos a entregarnos los recursos necesarios para asegurar la viabilidad. Esto implica:

  1. conseguir la inversión inicial para poner la idea en marcha
  2. diseñar el flujo de recursos continuos que aseguren la operación
  3. si el emprendimiento es una empresa, asegurar un margen de ganancia que justifique la inversión
Estas distinciones muestran por qué son emprendimientos muy diversos (a pesar de estar en un entorno similar):
  • levantar un monumento a un héroe nacional del deporte (a)
  • mantener activo un club deportivo amateur (a)+(b)
  • operar una empresa de representación de deportistas profesionales (a)+(b)+(c)
Si no hemos tenido la fortuna de recibir la herencia infinita de un lejano pariente, ni tampoco hemos logrado encontrar al final del arcoiris el "caldero de oro" de algún duende distraído, la única opción es identificar claramente "quién estará dispuesto a pagar por mi idea".

Frecuentemente formulo esa pregunta en diversas instancias, ya sea en mis clases, en mi empresa al diseñar un nuevo producto o servicio, cuando algún amigo me comenta una nueva idea revolucionaria que cambiará el mundo gracias a la tecnología o cuando soy invitado a realizar mentoring de ideas emprendedoras en iniciativas como ChileEmpresario.

En muchos casos me sorprende que esa pregunta tan básica no tenga una respuesta clara y fundamentada, lo cual muestra inmediatamente que es una idea poco madura. Les aseguro que una actitud del tipo "da lo mismo, porque mi idea es demasiado buena y en lo que hago soy el mejor, por lo cual el tema de los recursos no es importante porque llegan solos", cambiará rápidamente después de varios "aterrizajes forzosos".

¿Quién estará dispuesto a pagar por esa idea y por qué?

Las categorías (o "clases de equivalencia") que he logrado identificar para posibles candidatos a aportar con recursos son:
  1. Los Filántropos o Mecenas
  2. El Estado
  3. Los Clientes (que harán uso de los servicios o comprarán los productos)
  4. Un Comprador de los resultados de la idea (no de la idea)
Surgen entonces diversas combinaciones en el diseño del emprendimiento, considerando el "tipo" de aporte, "quién" realiza el aporte y "cuándo" realiza dicho aporte. Y lo que denominaremos "proceso de venta" es precisamente dar respuesta al "por qué" se realizará ese aporte.

Por ahora, quedaremos en que para conseguir los recursos, deberemos diseñar un proceso de "venta" adecuado de nuestra idea, distinto para cada rol.

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sábado, 26 de agosto de 2006

Mi padre: Un telecomunicante ...

Yo nací y viví mis primeros años en Punta Arenas. Mi padre, a partir de los 8 años, a veces me invitaba a acompañarlo en sus largos viajes de varios días en camionetas todo terreno, por centenas de kilómetros y en caminos de ripio que muchas veces eran una simple huella. Una región donde puedes avanzar horas por la pampa magallánica, sin cruzarte con ningún auto en uno u otro sentido.

Si bien para los que gustan de los deportes en la nieve, un metro de nieve es una maravilla para practicar ski, en la zona austral de Chile, en Magallanes, un metro de nieve cubriendo un camino de 250 kilómetros de ripio entre Puerto Natales y Punta Arenas, y sin puntos de referencia en la mitad de la nada, puede ser un infierno blanco.

Mi padre trabajaba como parte de los equipos técnicos de Entel que en la década del '70 tenían que mantener viva la red de enlaces de microondas que unían la región.

Cuando llegábamos a la subestación, abríamos un bunker de cemento de 3x4 metros, lleno de racks de equipos y grupos electrógenos que había que mantener tanto eléctrica como mecánicamente. Mi padre abría esos racks llenos de luces, reparaba tarjetas electrónicas y se metía en las entrañas de los monstruos metálicos con tapa. Yo, para no aburrirme, me sentaba con un cautín, un cortante, un rollo de soldadura de plomo y metros y metros de "alambre de cobre" de múltiples colores sacado de cables multipares, y me dedicaba a hacer "esculturas de alambre". Era muy divertido.

Las quemadas con el cautín dolían pero había que aguantar callado o mis creaciones de alambre hasta ahí no más habrían llegado. Un cortante en manos inexpertas hace que los malditos alambres de cobre se entierren en los dedos y salga sangre. Aguantar sin chistar. Y las traicioneras gotas de soldadura de plomo que hacen "Ploch!" al caer, solidifican en figuras como "copos de plomo", queman como el demonio y cuesta muchísimo despegarlas del suelo y más todavía de la ropa. Nunca me pregunten por las potenciales intoxicaciones con plomo. Por lo menos, tenía claro que no había que comérselo. :-)

Haciendo recuerdos, mi padre a veces me decía "tengo que subir a la antena a alinear una parábola. Voy y vuelvo, y no toques nada". Lo de no tocar nada ya lo sabía. Desde esos tiempos es que con mucho respeto y particular delicadeza entro a las salas de equipos o servidores, y me tensiona ver esas "visitas importantes" que por poco entran con una hamburguesa y un vaso de bebida a "conocer los computadores". "Son lindas las lucecitas ... puedo tocarlas?" Argh!

Cuando mi padre se ponía su cinturón de seguridad, grampones y "su" casco ("suyo" porque yo tenía "mi" casco verde que me encantaba), y lo veía arriba de una torre de telecomunicaciones a muchos metros sobre el suelo, reafirmaba lo que yo sentía que era (y sigue siendo y será por siempre): un gran hombre .

Lo que mi padre nunca supo y que ahora con este post quiero decirle, es que me enseñó con el corazón algo que con los años he logrado conceptualizar en mi labor. En esos viajes, mi padre compartía con las personas que servía: los ovejeros de Villa Tehuelche, los que nos atendían en la residencial de Puerto Natales, los obreros de un campamento petrolífero en Tierra del Fuego. Mi padre para ellos era su vínculo. La llegada de mi padre y sus colegas aseguraba el contacto con el mundo, el escuchar radio, el poder hablar unos minutos por teléfono con la familia. Y eso se reflejaba en las múltiples parrilladas con un gran trozo de cordero asado, unas papas cocidas y un buen vaso de vino, donde compartían de la vida.

Por eso este post, que originalmente era la introducción a otro artículo sobre la evolución de la industria de las telecomunicaciones, terminó siendo un homenaje a mi padre, quien me enseñó desde niño lo que terminé aprendiendo de adulto: que la tecnología sólo tiene sentido en la medida que mejore la vida de las personas.

Un abrazo y gracias papá.

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sábado, 19 de agosto de 2006

El “Cargo Cult” tecnológico chileno

El “Cargo Cult” es un fenómeno antropológico particularmente interesante, que surge en el contacto de culturas o sociedades con diverso origen y nivel de desarrollo.

El fenómeno aparece cuando la cultura más básica, pretende obtener los beneficios (el “cargo”) de la cultura más avanzada (típicamente artefactos, artículos manufacturados, medicinas o comida elaborada), tratando de reproducir las acciones observadas en la cultura superior, la cual tiene la clave para "comunicarse y agradar a los dioses" y que los menos avanzados no poseen.

Por ejemplo, al abandonar los soldados estadounidenses las islas del Pacífico Sur al término de la IIa. Guerra Mundial, los aborígenes (extrañando los artefactos y ricas golosinas de los soldados del Tío Sam) encendían fogatas y antorchas todas las noches para guiar a los “pájaros de los dioses”, despejaban grandes explanadas para facilitar “la llegada de los bienes” y vestían todo el día “audífonos y micrófonos” hechos artesanalmente con mitades de cocos y palos (como los mensajeros previos que “conversaban” con los dioses). Pero a pesar de que hacían todo lo observado, los dioses no los escuchaban … y nunca más les llegaron las vituallas y los artefactos.

El Cargo Cult fue aplicado por vez primera a temas científicos y tecnológicos por el gran científico Richard Feynman, creando el concepto de Cargo Cult Science.

En Chile, en los últimos años, finalmente "descubrimos" que una de las vías para lograr el ansiado desarrollo y la competitividad en los mercados internacionales, es por la vía de la Innovación Tecnológica en diversos ámbitos, y se han desarrollado una serie de iniciativas orientadas a fomentar dichas innovaciones.

Pero, al igual que el Cargo Cult, son iniciativas aisladas que no reconocen ser parte de procesos mucho más complejos, en un continuo asociado a la creación y al encadenamiento productivo, que inserta la tecnología en múltiples instancias de la vida económica, política y social (y que muestra lamentablemente que quienes definen u operan dichas políticas no poseen en muchos casos las competencias para comprender los procesos asociados a la innovación tecnológica). Voy a ejemplificar este fenómeno en distintas instancias de la vida nacional, iniciando con un ejemplo de un proceso en curso y que espero este artículo ayude a corregir: El impuesto al Software y Servicios.

Con bombos y platillos se anunció como parte de las medidas de fomento a la competitividad y el emprendimiento, la iniciativa de rebajar el impuesto al Software y Servicios de un 30% a un 15%. Hasta el momento, nadie me ha dado una explicación razonable (en el lado gubernamental), de por qué un 15% (porqué no es 17%, 13%, 7,85% o 0%), y por qué el 15% es el número mágico y óptimo que mejorará la competitividad tecnológica de nuestras empresas.

Como la principal respuesta que he obtenido de todos los funcionarios de Gobierno consultados, ha sido hombros alzados y miradas hacia el infinito, tiendo a pensar (aplicando el modelo de la navaja de Occam) que dado que la industria y muchos analistas pedían el 0% (con múltiples argumentos de peso y sobre la base de explicar in extenso modelos de integración, competitividad y globalización de la industria tecnológica), el 15% fue calculado como … el promedio aritmético simple entre 0% y 30%.

Imagino la reunión de discusión final: “Dejémoslo en 15% y no nos compliquemos, total algo va a mejorar el cuento, pero no nos arriesgamos a meter las patas”. O sea, quedamos bien con Dios y con el Diablo, pero sin tener idea de lo que hay detrás y de las implicancias asociadas, y no comprender que el impacto va a ser mucho menor de lo que podríamos realmente obtener. Una forma distinta de los "audífonos de coco" o "reflectores de antorcha".


Como empresario tecnológico TI, en proceso de venta internacional de tecnología desarrollada en Chile y que integra componentes de software licenciado (que debemos importar y que se incrustan en modalidad OEM en nuestros productos), el bendito 15% simplemente nos deja … fuera de mercado, a pesar de ser una de las compañías innovadoras a nivel mundial en soluciones de biometría de huella digital. Como dicen en el campo ... "No me ayude tanto, compadre".

La alternativa es simplemente armar una nueva compañía en Europa o USA en forma inmediata, y llevarnos todo nuestro know how y software bajo el
brazo en un vuelo turista, en un CD o vía e-mail, y mantener cuentas en el
extranjero con el dinero de las ventas. Si no lo hacemos, moriremos de
inanición por la pequeña demanda local.
Y lo más interesante del tema es que las compañías chilenas que terminarán pagando el bendito impuesto son ... las PYMEs (para variar). Las grandes compañías internacionales poseen modelos de licenciamiento y servicios globales que muchas veces sobrepasan las fronteras tributarias. Por lo cual, es cierto, disminuimos un poquito la brecha digital, pero sigue estando ahí. Más aún, me gustaría poder entender cómo compatibilizan dichos criterios, cuando en el Hardware (en forma independiente del nivel de “inteligencia” del fierro), el arancel hoy es 0% con los TLC y un 6% en otros ámbitos.

Hoy un pendrive USB común y corriente (¿se acuerdan cuando usábamos diskettes?) no tiene muchas diferencias (desde un punto de vista de hardware) con un reproductor MP3.

Hasta un niño de 10 años entiende que se ven muy parecidos, pero funcionalmente son muy distintos, siendo su principal diferencia el software interno.



Ahora bien, el funcionario público responsable de definir el famoso 15%, debería ser capaz de explicarme qué criterios aplicarán, determinando qué porcentaje del reproductor MP3 es software y qué porcentaje es hardware, para aplicarle las tasas diferenciadas (a una parte 15% y a otra parte 0%). Al parecer, para nuestros generadores de políticas tributarias, el concepto de "convergencia" no pasa de ser un raro término aprendido en la escuela básica con algunas reminiscencias geométricas.

Porque si le van a seguir aplicando el 0% parejo, es una clara demostración de que no entienden nada y el modelo de desarrollo tecnológico va por el lado de dar aspirinas para el dolor y no darse cuenta de que definitivamente ... es el momento de una operación a corazón abierto a nuestros estímulos para la innovación tecnológica.

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martes, 18 de julio de 2006

Las participaciones iniciales

Con cierta regularidad soy invitado a diversas instancias formales o inFoRMaLeS (siendo estas últimas mis conversaciones preferidas, al calor de un buen café o la camaradería de una buena cerveza) para hacer mentoring de ideas o planes de negocios, con la misión (a veces ingrata) de hacer las preguntas "difíciles".

Sin la experiencia adecuada, una pregunta compleja a resolver es cómo distribuir entre los socios las participaciones en una sociedad o nuevo emprendimiento.

Y la respuesta es bastante simple: Por dinero, "plata", $$$, money, cash.

Las participaciones en un negocio cualquiera (y en particular un negocio tecnológico) estarán dadas por el aporte que se realizará al capital inicial de la empresa. Y en las rondas posteriores de financiamiento, a la valoración de la compañía y los aportes monetarios que se hagan al capital.

"Money talks"

Ciertamente, monedas que hagan "clink" en los bolsillos de los emprendedores son bastante escasas y generalmente el capital inicial está basado en ideas, compromiso, esfuerzo y trabajo, MUCHO trabajo.

Sin embargo, que no podamos colocar "capital inicial en dinero", no significa que nuestras ideas, esfuerzo y aporte no sean medidos. Muy por el contrario. Una de las principales causas por las cuales los equipos emprendedores se quiebran a contar de la segunda ronda de financiamiento (si no antes), es por no tener claridad respecto de las participaciones entre los miembros del equipo original. Y para evitar disensos o malinterpretaciones futuras, es fundamental ser ordenados desde un principio en medir los aportes.

Una buena regla no escrita, mientras no haya ningún aporte monetario directo, es que la idea formalizada de un negocio (y que al menos debe pasar un "elevator pitch test" básico) no debería superar el 15% de la propiedad inicial. El cómo distribuir ese porcentaje inicial entre los dueños de la idea, es motivo de una franca conversación, cerrar un pacto de sangre y nunca volver a cuestionar dicha distribución (si es que aplica).

Pero esa buena idea debe ser llevada a cabo, partiendo por su formalización e idealmente por su puesta en marcha. Y para ello, la regla de oro es ... trabajar. Desde un inicio, el equipo emprendedor deberá empezar a medir sus aportes. Insisto. Mientras no exista dinero de por medio, el nivel de aporte debería estar medido por el trabajo inicial en la compañía, hasta poder tener una valorización inicial, en la cual los aportes a contar de ese momento, deberán ser medidos en dinero. Eso en el caso de que partimos en el garage de la casa, aportando cada uno en la medida de sus posibilidades y compromiso.

Pero si la compañía parte ya con un esquema inicial de inversión de capital, el cómo pagar dicho capital puede ser de distintas formas (no siempre "cash"). Para algunos miembros del equipo original, el aporte podrá restringirse a dinero, y en otros casos el aporte podrá medirse como "músculo valorizado" (generalmente, labores que serán consideradas a un valor de mercado castigado en el entorno de un 40%, para compensar el aporte monetario que realicen los "inversionistas" originales). Ese diseño es importante para determinar la propiedad inicial para estos casos.

Indudablemente, si hay un negocio tecnológico, hay muchas componentes del Business Plan a desarrollar; diseñar o construir los productos o servicios tecnológicos; diseñar alianzas; identificar proveedores; "encantar" potenciales clientes; vender e idealmente cobrar por los primeros servicios, etc. El aporte definitivo dependerá del diseño que se realice y el cómo se defina la puesta en marcha.

Al final del día, mientras no haya dinero, el porcentaje de propiedad del emprendimiento estará dado por la valorización de las horas aportadas sobre el total, que darán el porcentaje de la propiedad en el "proyecto en curso". Y si hay dinero, la propiedad se distribuirá sobre las valoraciones de los aportes y el "dinero fresco" que se ingrese al emprendimiento.
Es por ello que antes de enfrentar una ronda de financiamiento, el equipo emprendedor debe ser capaz de obtener la mayor valorización de su compañía, ya que a mayor madurez, mayor valor.

Nunca debe olvidarse que el ser "socio" de un nuevo emprendimiento es un rol totalmente distinto a ser "empleado" de tu propia empresa. Por el trabajo que aporto a la empresa, recibo una remuneración, pero que NO DEBE SER CONFUNDIDA con retiros de utilidades de la sociedad sobre las participaciones. Trabajar en tu propia empresa debe ser remunerado. ¿En cuánto? Simple. En el valor de mercado que vale mi trabajo. Ahora bien, es posible diseñar fórmulas en las cuales como "empleado-socio" estoy dispuesto a "subsidiar" mi costo-empresa para ayudar a que el tema despegue antes, pero si tengo socios inversionistas que no participan en dicha modalidad y aportan "dinero más ideas", ese subsidio se debe reflejar de alguna forma (en muchas compañías, termina siendo implementado en la forma de stock options o derivaciones, que permiten acceder a un nivel de propiedad sobre el capital, como compensación al costo de oportunidad de mi ingreso).

Como comentario final, no confundan roles al momento de asignar participaciones. La propiedad de una emprendimiento no se distribuye en partes iguales por ser amigos; no se "regalan" partes de una sociedad para "encantar" a un socio que a la larga no tendrá un compromiso medible; tampoco se distribuye en forma rasa cuando no todos los socios realizan el mismo nivel de aporte y compromiso.

Esto también aplica cuando somos empleados, especialmente de compañías pequeñas donde el aporte personal es muy relevante. Muchas veces escucho quejas de empleados que reciben sagradamente su remuneración a fin de mes, no participan de ningún nivel de riesgo, no realizan ningún aporte mayor que la labor que deben desempeñar y consideran que su aporte no es reconocido en la forma en que ellos piensan, evalúan o creen.

Cuando escucho esos comentarios, mi consejo inmediato es: "Entonces, da el salto y emprende".

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sábado, 15 de julio de 2006

Sobre la amistad

Soy un tipo medianamente amistoso, claro que con los años el carácter se me ha agriado más de lo presupuestado. Pero debo agradecer a múltiples personas, pocas con las que comparto una profunda amistad, muchas que me privilegian con un gran afecto y miles con los cuales tenemos mutua estima (un saludo particular a los miembros de la chacra con quienes periódicamente compartimos gratos momentos de camaradería).

Sobre el ser amigos, les recomiendo la lectura del tratado sobre la Amistad, de Marco Tulio Cicerón, quien me regaló hace un par de años mi gran amigo y socio Eduardo Díaz.

¿Qué elementos podemos recuperar de la amistad para el equipo emprendedor?

Antes que nada, el respeto para escuchar todas las ideas, comentarios o juicios. Especial admiración me provocan mis amigos y socios de Biokey, quienes respetuosamente escuchan hasta la última sílaba de mis múltiples desvaríos, con la remota esperanza de que termine hilando algo medianamente coherente. :-)

La confianza a toda prueba, la cual graficamos con poder pasarles las llaves del auto, dejar nuestros hijos a su cuidado y (creer inocentemente) que nos devolverán los libros que les prestamos.

La solidaridad para entender que somos personas, por lo cual tenemos personalidades diversas, historias distintas, temores, debilidades, fortalezas y nos apoyamos.

El cariño y el afecto son energías vitales sobre las cuales poco puedo aportar.

Ese es el compost básico sobre el cual sembraremos las semillas del emprendimiento.

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