jueves, 2 de abril de 2009

Nuestro propio Glasnost

Update: Hago la salvedad que el término Glasnost es un concepto que engloba una visión global del concepto de Transparencia como política de Estado, en forma independiente del contexto histórico de aplicación. Si alguien infiere que el uso de dicho concepto en este artículo (concepto por lo demás genérico), pretende comparar la actual situación del Estado chileno con los tiempos del oscurantismo soviético, nada más lejano de mi intención. Más aún cuando en forma directa o indirecta, he participado de diversos procesos de transparencia para el sector público en Chile, partiendo por Chilecompra y múltiples otras iniciativas que han sido de alto impacto y beneficio para Chile. No obstante, sigo sosteniendo (como lo menciono en el artículo) que aún existen espacios del Estado chileno que requieren una apertura profunda, por lo cual la Ley de Transparencia genera un estándar común que todos los órganos del Estado deben cumplir. Gracias.


Glasnost fue la política de apertura, publicidad y transparencia para las instituciones públicas, impulsado por Mijail Gorbachov a mediados de la década del '80, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

El concepto de Glasnost fue infiltrando gradualmente la estructura de gobierno de la antigua URSS, hasta sus cimientos más profundos.

Y fue una política de estado, no sólo una política pública (las cuales a veces se quedan sólo en "buenos deseos"). Como política y en sus aspectos prácticos, fue resistida por el duro establishment político ruso, cuyos miembros sabían ciertamente lo que provocaría.

La política de Glasnost fue poco a poco creando grietas en los altos y fuertes murallones del oscurantismo burocrático y totalitario. Esas grietas se fueron profundizando cada vez más y el resultado es que muchos muros cayeron, incluyendo ese infame y homicida muro de Berlín.

Nuestro particular Glasnost

En los próximos días se pone en marcha oficialmente en nuestro país la Ley de Transparencia, la cual tengo la esperanza será un avance en pos de tener una sociedad más democrática.

Esa ley será nuestro particular Glasnost local.

Indudablemente, no hay comparación entre el modelo de estado de la antigua URSS y el que actualmente tenemos en Chile. Pero debemos reconocer que tenemos una fuerte burocracia gubernamental y espacios de poder que requieren abrir la información.

Por ejemplo, algo que a mí particularmente me interesa, es poder conocer con detalle algunos procesos de decisión asociados a ciertas políticas públicas, programas y proyectos, que son de alto impacto para nuestro país, especialmente relacionados con los ciclos de I+D+I.

Y para nuestra convivencia nacional, estos espacios de oportunidad son vitales, ya que la democracia es más que el ejercicio del juego del poder por la vía de la participación, a través del voto que dirime entre más de una opción.

Una democracia real requiere una participación efectiva de los ciudadanos, incluyendo la fiscalización hacia los órganos del estado. Y requiere mecanismos que aseguren recoger y ponderar múltiples opiniones y aportes para apoyar los procesos de decisión, la definición de políticas públicas y el diseño de acciones concretas para los gobiernos locales.

Lo que ni las leyes ni la tecnología aseguran

Indudablemente, en estos tiempos se facilita la implementación del Glasnost, por la amplia disponibilidad de las Tecnologías de la Información. Pero la tecnología no es requisito suficiente para asegurar la transparencia.

Y para profundo pesar de quienes pecan de “legalistas” y creen que todo se resuelve con leyes o reglamentos, tampoco es obligatorio tener una ley para asegurar participación y transparencia en un buen gobierno.

Transparencia es en primer lugar un tema de convencimiento y actitud, además de entender que el servicio público y la política, en una sociedad moderna hoy definitivamente tienen otros códigos.


Un ejemplo concreto en Chile, es el excelente gobierno local que Claudio Orrego ha desarrollado en la Municipalidad de Peñalolén. A pesar de ser una de las comunas "pobres" en Chile, es un ejemplo de integración, participación y transparencia. Y por cierto con un uso intensivo de la tecnología, pero que responde a una potente visión del servicio público y el gobierno al servicio del ciudadano. Es algo tan simple como visitar su sitio Web. Sin muchos "pitos y campanillas", pero funciona e informa. Y muy bien.

Por ello, más que una ley, su reglamento o las sanciones por incumplimiento, son otras las barreras que primero hay que romper para la transparencia. Como en cualquier proyecto de alto impacto y que utiliza la tecnología como base operacional, los artefactos tecnológicos son los más simples de diseñar (cuando están en las manos adecuadas): las verdaderas barreras están en las personas, esos son los nuevos muros que debemos derribar.

Los guardianes de los guardianes

Esta Ley modificará en forma definitiva las prácticas de gobierno en nuestro país, permitiendo la fiscalización de los diversos órganos del Estado directamente por los propios Ciudadanos.

Al igual que muchos otros procesos colaborativos que hemos aprendido a través de la Red, "mientras más ojos puedan mirar, más seguro y más transparente será". E indudablemente, también estimulará un mayor interés en la participación por los temas públicos, especialmente para las generaciones más jóvenes. Por último, por la natural curiosidad.

A contar de su puesta en marcha, el estado entrará en un proceso irreversible para ser "transparente", por obvio que suene. Y eso redefine totalmente las reglas del juego. Ahora el rayado de la cancha es otro.

El términos futbolísticos, hoy tenemos unos pocos y contados silbatos para los tradicionales árbitros fiscalizadores: la Contraloría, el Parlamento y los Medios Públicos (el famoso "Cuarto Poder").

Pero ahora, comenzaremos a repartir miles de silbatos, uno por cada asistente en la galería del estadio de nuestro país, donde incluso podremos evaluar a los antiguos evaluadores. Gracias al cambio tecnológico, por fin podemos dar una respuesta concreta a ese antiguo dilema proveniente desde la antigua Roma: Quis custodiet ipsos custodes?

Nuestra responsabilidad como ciudadanos

Más allá de los aspectos específicos que la ley plantea (con los modelos de transparencia activa y transparencia pasiva), creo que también esto significará para los ciudadanos nuevos desafíos: deberemos aprender a ser responsables con el uso de este nuevo derecho.

Por una parte, está la preocupación de cautelar la privacidad de las personas, especialmente de los funcionarios públicos o de quienes presten servicios al estado en diversas formas.

Y también deberemos aprender a ser cautelosos para requerir la información adecuada, precisa, que sea de real interés y cuyo objetivo final sea un aporte positivo.

He escuchado en diversos espacios, un temor al "tsunami" de requerimientos que en un primer momento llegarán a los servicios al momento de la puesta en marcha. Y es algo que naturalmente ocurrirá. Al igual que todo nuevo "artefacto", los ciudadanos querremos averiguar hasta dónde podemos aprovechar sus nuevas capacidades, "estresando" el sistema. Y por su parte, el estado deberá confirmar su real interés en responder a quienes son los reales poseedores del poder, sin "dorarnos la píldora" con un "maquillaje temporal".

E indudablemente, tendremos tiempos complicados durante el período de aprendizaje inicial.

Pero el real desafío vendrá en el mediano y largo plazo, para que los ciudadanos y el estado, aprendamos efectivamente a convivir con estas nuevas reglas, que indudablemente serán de beneficio para nuestra "salud democrática".

Stay Tuned!

Fuentes de las imágenes:
Signo del Glasnost Ruso, 1987
Flickr de backpackphotography, imagen Hidden Bricks


4 comentarios:

Enzo Abbagliati Boïls 7:30 p. m., abril 02, 2009  

Marco, compartiendo buena parte de lo que dices, en tu reflexión hecho de menos un punto: ¿qué ocurrirá con el derecho a la privacidad de las personas?

La ley obliga a informar cada uno de los beneficios fiscales que cada persona ha recibido, por lo que con un poco de data mining, cualquier casa comercial podrá construir un perfil de los beneficiarios de los programas sociales del Estado. De una persona podremos saber si recibió subsidio habitacional, si sus hijos reciben algún subsidio escolar, si recibe pensiones asistenciales, etc, etc.

El objetivo es que no haya posibilidad de utilizar el aparato del Estado y los recursos públicos para beneficiar de manera arbitraria a personas que no tienen el mérito o condiciones para ello. Pero, ¿qué pasa con los millones de chilenos/as de escasos recursos que cumplen con todas las condiciones y cuya información va a quedar expuesta?

Y, respecto al título de la entrada, si bien haces la aclaración más abajo, usar el término glasnost y la comparación con el proceso iniciado para abrir la dictadura soviética, nos deja mal parados a los que desde el Estado democrático chileno siempre hemos apostado por la transparencia (que somos, como tú bien sabes, la inmensa mayoría). Vendedor el título, pero muy equivocado. No hard feelings, but it was a big FAIL!

Saludos.

Maz 10:43 p. m., abril 02, 2009  

@Amigo Enzo:

Respecto al título de la entrada, no lo cambiaré, porque sigo opinando que Glasnost es un término de aplicación genérica, y particularmente sigo pensando que es "nuestra versión local de Glasnost". Pero sí incorporé un update adicional al inicio del artículo, donde vuelvo a especificar que nunca he realizado una comparación entre la actual situación del Estado chileno y la dictadura soviética.

Por otra parte, indudablemente que la gran mayoría de los funcionarios y servicios públicos en Chile son probos y abogan por la transparencia, pero en diversa medida. La principal diferencia es que ahora poseemos un estándar mínimo (bastante exigente en todo caso), el cual para muchas instituciones (por ejemplo, partiendo por la que tú diriges) será simple de cumplir. Pero para otras, provoca profundos cambios, cuasi radicales. Por ello que el tema de este estándar mínimo "empareja hacia arriba" los criterios de política pública y esfuerzos particulares, transformándolo definitivamente en una política de Estado.

Respecto al tema de la privacidad de los ciudadanos, coincido con tus preocupaciones. No toqué el tema porque no tengo claro el alcance y cuánto y qué información será liberada de los ciudadanos. E indudablemente, tal como conversamos telefónicamente (full transparencia ... :-) la Ley de Transparencia debería tener como equilibrio una real Ley de Protección de Datos Personales, pero que todavía está en discusión y diseño. Ese es un tema complejo.

Gracias por tu franco comentario, and no hard feelings, my friend.

;-)

Anónimo,  11:42 p. m., abril 02, 2009  

Existe una obsesión por ser una de las "comunas más pobres de Chile". ¿Es un juego de palabras entre "Chile" y Santiago"?

Por decir los que se me vienen a la mente: Curanilahue, Coronel, Lota, Dalcahue, Vicuña, Contulmo, Litueche, Máfil, Curepto, Alto Hospicio, Carahue, Florida (no confundir con La Florida), Cochrane, Graneros, ... y podría seguir nombrando son mucho más pobres que Peñalolen.

Creo que son contados los alcaldes que no promueven su comuna como una de las "más pobres", pero no especifican si hablan de pobreza integral, pobreza moderna, o aquellas que sufren de aislamiento económico, comunicacional, de acceso a los servicios básicos, político-administrativo.

Saludos,

--gpoo

Maz 1:33 a. m., abril 03, 2009  

@Germán:

Yo no planteé que Peñalolén es una de las comunas "más pobres" del país. Sólo indiqué que Peñalolén es "pobre", lo cual se puede revisar según varios indicadores.

Hago la salvedad de que yo vivo en Peñalolén, teniendo la suerte de vivir en una de las zonas más "acomodadas" de la comuna. Y Peñalolén se ha ido haciendo atractiva, producto de la buena gestión de Claudio, que incluye eficiencia e integración comunal (entre otros factores).

En todo caso, en la Biblioteca del Congreso Nacional se puede encontrar la información de detalle de las Municipalidades.

Saludos y gracias.

Marco.

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