jueves, 6 de marzo de 2008

Soy feliz

Esta mañana, al igual que muchas otras mañanas que forman parte de mi rutina diaria, me duché rápidamente para llevar a mis hijos al Colegio, en el mismo camino que hago todos los días. Antes de salir, mi esposa me dio un beso rápido de despedida, corriendo hacia su trabajo, como muchas otras mañanas.

Al dejar y despedir con un beso a mis hijos, volví a saludar con el mismo gesto rutinario a los mismos padres que nos encontramos todas los días. Y volví a casa a tomar desayuno como todas las mañanas. Mientras desayunaba lo habitual, leía las noticias de los mismos periódicos digitales nacionales e internacionales. Nada nuevo, los mismos eventos, sólo cambian los actores.

En un gesto automático, respondí algunos correos con las fórmulas de siempre y leí con detención algunos feeds de mi lector RSS, de los mismos autores que leo frecuentemente. Y aproveché de repasar un documento que estoy redactando, como miles de documentos y textos que he redactado en mi vida.

Mis "asistentes digitales" me recordaron que tenía una reunión con un cliente en un par de horas, al igual que muchas otras mañanas. Rezongando, cerré mi notebook con el gesto habitual, saqué una chaqueta y subí a mi auto, escuchando el mismo programa radial que escucho todas las mañanas.

Al igual que muchas otras veces, noté que mi auto no tenía casi gasolina. Y pasé a la misma estación de servicio cerca de mi casa, en el siempre igual camino a la oficina.

Pero algo pasó, algo que me cambió.

Pedí al dependiente llenar el estanque, como lo he hecho centenas de veces. Como una promoción, me regalaron la edición del día del periódico El Mercurio. Es extraño para mí tomar un periódico en papel, cuando ya mi costumbre es el medio digital. En forma también desacostumbrada, el surtidor de gasolina cargaba (por alguna desconocida razón) a un ritmo un poco más lento que lo habitual. En fin. Nada que hacer. Con tedio, decidí abrir el diario sentado al volante para esperar.

En la página 3, Cristian Warnken me cambió una óptica con su columna "A Ti", que me dejó taciturno e incluso hizo que el dependiente me repitiera un par de veces que el estanque ya estaba lleno.

Ya me había tocado profundamente hace poco tiempo, con su columna donde lloraba la pérdida que sufrió de Clemente, uno de sus hijos amados. Pero en esta columna, Cristian fue insolente e incorrecto, y nos interpeló para que dentro de nuestra rutina, aprendamos a ser valientes y responder con temor (venciendo también el pudor) a la duda permanente que todo ser humano se plantea.

Por ello, he decidido declararlo: "Soy Feliz".

Después de todo, tampoco cuesta tanto. El pudor va desapareciendo al repetirlo.

SOY FELIZ :-)
SOY MUY FELIZ.

¿Puedo ser más feliz? Indudablemente que sí.

¿Cambiará algo de mi rutina diaria por hacer esa declaración? Probablemente no.

Y seguiré con los mismos problemas, las mismas preocupaciones, los mismos amigos y las mismas rutinas. Siento que me hace bien decirlo: "Soy feliz". ¿Puedo ser más feliz? Sí, puedo serlo. Y quiero ser aún más feliz.

Hace unos pocos días, compartimos el dolor y la pena de un gran amigo, que dejó partir a uno de sus hijos. Mi amigo Vasco nos compartía con mucho dolor, que su hijo Rodrigo de 12 años, había dejado de ser oruga para transformarse en mariposa. Es un nuevo ángel que nos cuidará. Tan frágil que es la vida y se nos puede ir tan rápido, en los espacios y momentos más inesperados.

Soy feliz. Y desde aquí, en mi egoísta felicidad, les digo a Vasco y a Cristian (a quien no conozco pero que siento tan cercano), que he decidido abrir un pequeño espacio en mi corazón, en el cual puedan descargar parte de su dolor. Es quizás una pequeña forma de agradecimiento.

Padres que han tenido la desdicha de tener que dejar partir un hijo, nos enseñan a disfrutar en forma simple nuestra (mal entendida) rutinaria felicidad.

Un abrazo a todos.

Stay tuned!

Fuentes de las imágenes:
Felicidad: www.digitalz.org
Mariposa: Evolucionando

Los links a los artículos de Cristian no los referencio hacia su fuente original, porque El Mercurio tiene la pésima práctica de eliminar los post antiguos de quienes colaboran en su blog. Pésima práctica.


6 comentarios:

Cainista 11:22 p. m., marzo 06, 2008  

Como sabes (o debes sospechar) acostumbro recomendar este espacio virtual que te has sabido armar.

Es un espacio tecnicamente correcto, muy sólido y que siempre me hace abrir las orejas, la mirada o las antenas.
Pero este post tocó mi corazón. Yo sabía que debajo de esa ludópata armadura de tela terneada, hay una sonrisa amplía y una capacidad enorme de amar, pero es primera vez q se refleja en lo que escribes.

Te felicito por el valor de temer, por el valor de avanzar y por la capacidad de mirarte hacia adentro y saberte reinventar.

Un abrazo grande
Mauricio

Maz 9:48 a. m., marzo 07, 2008  

@Mauricio-Chubasco:

Gracias. ;-)

Un abrazo ...

Marco.

Lanita 11:27 a. m., marzo 07, 2008  

Maz, siento que varias veces me has hecho feliz. Con tus palabras, tus consejos, tus enseñanzas, tu perseverancia, etc.
No creo en el estado permanente de la felicidad, más bien creo que tenemos nuestras vidas llenas de varios momentos felices, creo en que podemos ser tan felices como queramos, si somos capaces de sentirnos felices con las cosas simples de la vida, como la sonrisa de nuestros hijos.

Ayer me tocó, despedir a la mamá de una amiga, y fue un momento muy triste, pero también una oportunidad para demostrarle a ella un poco de amor, para dar gracias a la vida, y para dar a nuestros niños todo el amor que quepa en sus corazoncitos.

Alemamá 3:18 p. m., marzo 23, 2008  

Hola compatriota "de país" (valga la redundancia) y de algunos sentimientos.

Mi hija me mandó tu link para que te conociera. Estudia Ing.

Leer esto me sorprendió, pues acabo de subir un post sobre Cristián Warnken que me gustaría que leyeras.

Ojalá sigamos conectados.

Feliz Pascua de Resurrección

Maz 10:02 p. m., marzo 23, 2008  

@Lanita y Alemama:

Muchas Gracias.
Un beso a ambas ...
Marco.

Iván 6:29 p. m., marzo 28, 2009  

Hola Marco!
Al recibir tu mensaje decidí leerlo de inmediato.
Gracias amigo por compartir la buena noticia, la alegría nace desde nuestra decisión de serlo y declararlo a los cuatro vientos.
Un abrazo y nos vemos pronto.
Iván

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