viernes, 1 de agosto de 2008

Conceptos y protocolos en "lo público"

El Miércoles por la tarde asistí (subrogando al representante del Colegio de Ingenieros) a una interesante sesión en el Consejo Nacional de Nombres de Dominio y Números IP.

A la salida, "capturé" en forma intempestiva a Claudio Ruiz para compartir un par de horas de grata conversación y café.

Interesante tertulia, a la cual posteriormente se nos unió Alberto Cerda.

Ambos requieren pocas presentaciones. Son reconocidos abogados con profundos conocimientos y experiencia en los temas TI en diversas dimensiones, los cuales aportan desde diversos espacios públicos y privados. Líderes de la ONG Derechos Digitales y destacados miembros de la blogocosa nacional. Uno de sus éxitos (de muy alto impacto para Chile) es la creación del capítulo chileno de Creative Commons.

Dentro de la larga y amena conversación, intercambiamos mutuamente sabrosas anécdotas (que lamentablemente no se pueden dejar para el "registro público" :-)

El principal beneficio fue aumentar nuestro mutuo conocimiento sobre quiénes son las personas más allá del avatar, el nick o el URL, sacándose además los roles y/o espacios profesionales propios.

Y reflexionando sobre dicha conversación, saco algunas conclusiones que deseo compartir.

Somos bastante distintos

Partiendo por el hecho de que ellos son abogados y yo ingeniero, lo cual nos guste o no, implica ciertas formas de mirar el mundo. Además tenemos edades diferentes, por lo cual reafirmo mi autodefinición de dinosaurio aprendiendo a moverse en este nuevo mundo de mamíferos. :-)

En mi caso, la mirada viene más desde la industria y los usos innovadores de la tecnología para los Ciudadanos, el Estado y las empresas, como un soporte para la operación de los procesos de negocio.

Como nota al margen, y aunque sé que para algunos esta definición les causa "tirria", personalmente también veo lo "público" como un "negocio", en el sentido del cumplimiento de una misión, la formulación de una visión, la definición de una estrategia y la implementación táctica de las acciones asociadas, consecuencia de las líneas de acción estratégica.

Pero también nos parecemos bastante

Somos usuarios intensivos de la tecnología. Y nos interesa aportar hacia el interés público, aún cuando es un "hobby riesgoso" por diversos motivos. Además exige una alta dosis de dedicación personal, pero en la balanza de los beneficios, lograr crear algún nivel de impacto aunque sea mínimo, paga con creces los costos y los esporádicos malos ratos.

Coincidimos en que el realizar un aporte público también reporta beneficios en lo personal (negarlo sería cínico). Y esos beneficios no son exclusivamente económicos o es el único interés que motiva dicha participación (de hecho, muchas veces atenta contra los intereses económicos personales).

El establecer networking en diversos espacios es definitivamente un activo que se incrementa a través del aporte público y que indudablemente, acompañado del marco ético adecuado, puede reportar importantes beneficios y en diversas dimensiones.

En todo caso, el "interés o participación pública" no se restringe exclusivamente a iniciativas relacionadas con el aparato gubernamental o el mundo político.

También pongo en esta dimensión actividades en el espacio del "emprendimiento social", que incluye lo gremial, vecinal, social, profesional, filantropía, asociaciones o cualquier espacio que congregue a muchas personas.

Compartir experiencias más que conceptos

Otro aspecto común que identifiqué, es que nos interesa aprender de la experiencia de otros, más que conocer "nuevos conceptos" o "teorías radicales para modificar el mundo".

Los conceptos se pueden adquirir por diversas formas e incluso se inventan o re-inventan, denominan o re-denominan, todos los días. Y las bases teóricas también cambian en forma continua, más aún con el soporte globalizado de las TI.

Pero (al menos para mí) es mucho más valioso conocer "nuevas historias", "anécdotas", por muy simples o triviales que puedan parecer. Personalmente no me considero un tipo "intelectual" y de hecho mis bases teóricas en varios aspectos son bastante pobres. Y con 42 años he aprendido gradualmente a reconocer ignorancia y evitar opinar de lo que no sé o de lo que no conozco. Además de que mi principal interés es el "campo de juego", el día a día.

Y ese enfoque me orienta a aprender de otras personas, pero desde su "óptica vital", no desde el "podio intelectual".

Uniones y desencuentros

Y si bien tenemos consensos y algunas miradas comunes en varios temas, en otros tenemos diferencias. Y algunas diferencias son bastante grandes. Pero nos respetamos y las diferencias no impiden que nos comuniquemos. Muy por el contrario. Nos interesa conocer y entender las posiciones del otro.

Un aspecto también común es que en nuestras conversaciones hay un trasfondo importante: hemos hecho el "servicio militar" en nuestras carreras. Por lo cual cuando escuchamos, no sólo identificamos un bonito discurso teórico y perfectamente armado: vemos en el interlocutor a una persona que comparte trozos de su vida.

Y coincidimos también en que el compromiso y la experiencia del aporte hacia lo público, va bastante más allá de armar un lindo discurso posteado en un wiki, un blog o una columna de opinión. Si bien esas actividades pueden ser de alto "impacto mediático" en el corto plazo, al fin del día, sin un aporte concreto y aunque ínfimo en el "mundo real", de poco sirven.

Lo primero: las definiciones

Otra conclusión valiosa de nuestra conversación y en la cual la [de]formación profesional de abogados e ingenieros nos une, es nuestro permanente interés en buscar "definiciones" antes que enunciar un "modelo" o buscar una "solución".

Con Alberto y Claudio coincidimos que en particular en la "atmósfera" nacional (ya sea en la "blogocosa", en el mundo político e incluso en el día a día), hay muchas discusiones que dejan poco fruto, porque parten de una base conceptual distinta o a veces por interpretaciones erradas de ciertos conceptos básicos (e incluso en algunos casos, maliciosamente manejadas).

Las "definiciones" y los "protocolos mínimos de operación" deben ser respetados. Son la base del rayado de la cancha para poder efectivamente jugar un buen partido de pelota.

Un ejemplo social de definiciones y protocolos de operación

Mientras escribo este artículo, veo en las noticias y como un ejemplo de "mal entendimiento de algunas definiciones básicas", la protesta por "impedir el acceso a la señorita María Música a clases en su establecimiento producto de su expulsión" o alternativamente la "cancelación de su opción de renovación de matrícula" para el próximo año (!?) (Update: Edité esta parte porque viendo ahora las noticias ... no tengo claro cuál es la situación definitiva (!?).

Obviamente, sin pronunciarme sobre el fondo del tema, intentar una posición de acercamiento cuando la base conceptual está errada y las distintas partes se refieren a distintas cosas, es simplemente ... imposible.

Y sobre el mismo caso, pudiendo o no tener razón su protesta sobre el fondo del problema, su acción con el tema del "Jarrazo" rompió el conjunto de "protocolos básicos" de operación de una sociedad medianamente civilizada.

La justificación continua de su acto irrespetuoso hacia otra persona (en forma independiente de si es una Ministra de Estado o no), sobre la base de una "moderna" y "justificada" aplicación de la Ley del Talión (ojo por ojo, diente por diente), simplemente hacen imposible el establecimiento de una base de conversación.

Si lo vemos desde un punto de vista "técnico", el no respetar las definiciones o los consensos comunes de operación contenidos en un "protocolo" (llamado técnicamente un "estándar"), impiden la "interoperabilidad" entre "sistemas disímiles". Sólo que en este caso la "interoperabilidad" se llama "diálogo" y los "sistemas" son "personas".

La base conceptual

Muchas veces los disensos surgen por no entender bien los "problemas" o por no tener un marco de "definiciones" común. Por ello, siempre un buen aliado es la Real Academia Española o partir por un glosario o un marco de definiciones conceptuales sólido, bien definido, que no de pie a interpretaciones y aceptado por todos quienes participan de una conversación.

Y en mi experiencia, esa es una buena inversión que redituará en el futuro, en cualquier plano: personal, emocional, laboral, profesional, político, gubernamental, etc.

Muchos problemas son ficticios o surgen por miradas "interpretativas" de ciertos conceptos. Moverse sobre la base de definiciones distintas hace que un "consenso" o una "negociación" sea imposible.

Y por ello, especialmente para quienes tenemos interés por la "cosa pública", un mínimo requerimiento es poder definir en forma precisa y establecer un consenso mínimo en la base fundamental para cualquier buena conversación: los conceptos.

Después nos preocuparemos de cómo se mezclarán las distintas piezas del Lego.

Stay Tuned!

Fuente de la imagen: Flickr de victor_nuno


4 comentarios:

Eduardo Diaz 9:15 p. m., agosto 01, 2008  

Ultima vez que te acepto usar afirmaciones ignorantes sobre los dinosaurios. Quedas advertido.

;)

Maz 9:52 p. m., agosto 01, 2008  

No te enojes.

Eso pasa porque mi aprendizaje se basa en películas "de calidad" como 10.000 BC :-)

P.S.: Qué bodrio más malo ...

Enzo Abbagliati Boïls 5:06 p. m., agosto 02, 2008  

Buena reflexión, Marco.

Comparto lo que dices respecto a la necesidad de tener un consenso mínimo sobre los conceptos. Aunque suene contradictorio, es ese consenso mínimo el que permite construir sobre el disenso. En Chile, tras el quiebre del 73 y tras 18 años de una transición que se cierra simbólicamente todos los años, debemos recuperar la capacidad de disentir y debatir, pero con profundidad e incluso cuando no estén las cámaras y micrófonos grabando.
Nos faltan proyectos alternativos, entre los que discutir y escoger, pero esa diversidad para ser fructífera debe estar cimentada en los consensos básicos sobre los conceptos.

Por cierto, gracias por "entrometerte" entre los comentaristas de mi última entrada. Un honor que haya salido en defensa de este cadaunante.

Anónimo,  1:05 a. m., agosto 16, 2008  

Sólo mencionas como ejemplo de romper con los "protocolos básicos" a María Música.

Te faltó mencionar que la ministra también rompió el "protocolo básico" que expones. Para que exista diálogo, la comunicación debe ser bidireccional y lo de la ministra fue un monólogo; que como tal, lo dio por terminado unilateralmente.

Pareciera que queremos exigir el conocimiento de los protocolos básicos al educando y no a la educadora.

Por otro lado, el lema de nuestro escudo es sólo un corolario de la Ley del Talión; y ambas partes lo aplicaron (un jarrazo por un lado, una expulsión por el otro).

--gpoo

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